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miércoles, 25 de enero de 2012

Cabezas, un caso que no debe ser olvidado

El asesinato de José Luis Cabezas en una cava de General Madariaga no fue un homicidio más. Se trató, sin dudas, del más aberrante atentado contra la libertad de prensa en la Argentina desde el regreso de la democracia en 1983 y representó un momento bisagra, en el que la sociedad en general se puso de pie para deplorar lo ocurrido y exigir Justicia. Como nunca, las manifestaciones de rechazo a la violencia contra el reportero gráfico se multiplicaron a lo largo y ancho del país.

Distintos factores se conjugaron para que el caso adquiriera semejante trascendencia. Obviamente, uno de ellos fue el desprecio por la vida humana demostrado por los homicidas. El fotógrafo apareció calcinado dentro de un automóvil abandonado en una cava cercana a la ruta entre Pinamar y Madariaga. Estaba esposado y con dos tiros en la nuca.
Pero lo que fundamentalmente indignó a la sociedad, fue el hecho de que la muerte de Cabezas se hubiera producido en medio de una trama que revelaba las oscuras relaciones de corrupción entre distintos de factores de poder, que anudaban lo político, lo empresarial y hasta el factor policial.

Todavía se recuerda aquella tapa de la revista Noticias en la que, bajo el título de “Maldita policía”, aparecía la imagen del entonces jefe de la Bonaerense, comisario Pedro Klodczyck. La foto había sido tomada por Cabezas pocos meses antes de su muerte.

La situación de Alfredo Yabrán y sus sombríos vínculos con el poder era paradójica: todos hablaban de él, pero muy pocos podían reconocer su rostro. Sus negocios oscuros y su organización de tinte mafioso habían alcanzado enorme repercusión luego de un extenso alegato del entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, ante los miembros del Congreso en aquel invierno de 1995.

Cabezas cumplió con su trabajo. Con su cámara capturó una imagen casual en la que aparecía Yabrán caminando relajadamente por una playa de Pinamar. Ése fue el motivo de su muerte.

Por el crimen fueron condenados a prisión perpetua Gregorio Ríos, jefe de la custodia de Yabrán; el policía Gustavo Prellezo, supuesto ejecutor; Sergio Cammaratta y Aníbal Luna, también policías; Horacio Braga, Sergio González, José Luis Auge y Miguel Retana, integrantes de la banda “Los Horneros”. En un segundo juicio también fue condenado a prisión perpetua Alberto Gómez, ex comisario de Pinamar, acusado de haber liberado la zona.

Sin embargo, actualmente ninguno de los condenados permanece en prisión. El Tribunal de Casación bonaerense cambió la carátula , redujo las condenas y gracias a la denominada ley del “2x1” recuperaron su libertad.

Aquella foto de Cabezas permitió conocer el rostro de Yabrán. Pero no fue ése el único mérito.

Primero, el caso logró unir a la sociedad detrás del reclamo de Justicia y transparencia. Y quince años después, aquella imagen y el posterior homicidio del periodista permiten demostrar que, en la Argentina, sigue imperando la impunidad.

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