El flamante jefe de Gabinete
tiene más reuniones protocolares que políticas y lo califican de ser el
"secretario privado" de Cristina. Su primer mes en el cargo.
Con pocas declaraciones públicas y reuniones más protocolares
que políticas, Juan Manuel Abal Medina lleva un mes en la Jefatura de
Gabinete con un perfil muy bajo, en contraste con su predecesor, Aníbal
Fernández. Sus pares del Gobierno lo califican como un excelente
académico pero con poca experiencia como para ocupar un cargo que
requiere reunirse en forma permanente con empresarios y políticos,
además de una gran capacidad de tejer estrategias de gobierno.
Está claro: Abal Medina fue colocado en ese puesto precisamente para
mantener un rol más de secretario privado de Cristina Kirchner que de
jefe de Gabinete. “Es como los perritos de juguete que tienen los taxis,
que mueven la cabeza asintiendo todo el tiempo. Practica el
‘sí-cristinismo’ y tiene escaso vuelo propio. Le extirparon la palabra
‘no’ del diccionario”, ironizó un funcionario con llegada al entorno de
la jefa de Estado. Es ésa la explicación por la cual no terminó como
jefe de los ministros Florencio Randazzo, a cargo de Interior.
“Florencio tiene un armado propio en la provincia de Buenos Aires y,
aunque es leal, no es obsecuente”, consideró una fuente del Gobierno.
En los últimos días Abal Medina se dedicó a confirmar en sus cargos a su
equipo. Aparecieron en el Boletín Oficial las designaciones de Carlos
Carlozzi, Natalia Golisano y Alejandro Eloy Gandulfo, que lo acompañaron
en sus últimos años en el kirchnerismo. Su secretario privado es un ex
colaborador de Chacho Alvarez, Facundo Nejamkis.
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