La Sala II está integrada por los jueces Carlos Silva Acevedo, Alejandro
Villordo y María Silvia Oyhamburu, quienes continuaron estudiando la
causa a partir del nuevo giro que le dio la aparición de nuevos
elementos de prueba incorporados a partir de la confesión de Quiroga,
quien acusó a Martínez de haber sido el autor de los crímenes.
Según Quiroga, Martínez logró engañarlo pidiéndole que concurriera esa noche a hacer un trabajo a su casa, la cual se convirtió horas después en la escena del crimen. Una vez allí, siempre según el relato de Quiroga, este fue obligado, mediante amenaza con arma de fuego, a dejar sus huellas.
Lo cierto es que el ADN del albañil coincide con el de las muestras genéticas levantadas el pasado 27 de noviembre, en el PH de la calle 28 entre 41 y 42, en el que aparecieron muertas -a golpes y puñaladas- Susana De Barttole (63), Bárbara Santos (29), su hija Micaela Galle (11) y una amiga de la familia, Marisol Pereyra (35).
Mientras los camaristas definen en sus despachos el futuro de esta causa, en la puerta de los tribunales penales de 8, entre 56 y 57, precisamente en las escalinatas de la entrada, familiares y amigos de víctima y victimario, acampan esperando la resolución.
Según Quiroga, Martínez logró engañarlo pidiéndole que concurriera esa noche a hacer un trabajo a su casa, la cual se convirtió horas después en la escena del crimen. Una vez allí, siempre según el relato de Quiroga, este fue obligado, mediante amenaza con arma de fuego, a dejar sus huellas.
Lo cierto es que el ADN del albañil coincide con el de las muestras genéticas levantadas el pasado 27 de noviembre, en el PH de la calle 28 entre 41 y 42, en el que aparecieron muertas -a golpes y puñaladas- Susana De Barttole (63), Bárbara Santos (29), su hija Micaela Galle (11) y una amiga de la familia, Marisol Pereyra (35).
Mientras los camaristas definen en sus despachos el futuro de esta causa, en la puerta de los tribunales penales de 8, entre 56 y 57, precisamente en las escalinatas de la entrada, familiares y amigos de víctima y victimario, acampan esperando la resolución.

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