Dos investigaciones realizadas en Gran Bretaña dieron a conocer una tendencia curiosa: las personas más inteligentes son más propensas a beber alcohol que aquellas menos brillantes.
En ambos estudios, se analizó el coeficiente intelectual de un grupo de niños y se los dividió en dos categorías: "very bright" ("muy brillantes"), con un coeficiente mayor a 125 -el promedio es 100-, y "very dull" (algo así como "muy aburridos"), con un coeficiente menor a 75. Años más tarde, cuando los niños alcanzaron la edad adulta, los investigadores hicieron un relevamiento de sus consumos de alcohol y descubrieron que los brillantes bebían alcohol en más ocasiones que los aburridos.
Asimismo, en Estados Unidos, científicos midieron la inteligencia de un grupo de estudiantes de nivel secundario y volvieron a encontrarlos siete años después, para descubrir que los más inteligentes resultaron ser los mejores bebedores en la adultez.
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