Miguel Lifschitz sostiene que
Hermes Binner es la figura indiscutida para presidir el partido a nivel
nacional y asegura que hoy su figura \"está consolidada\". El mismo no
descarta ser candidato a diputado en 2013, \"si eso aporta al
conjunto\". Las relaciones con la oposición en la Provincia de Santa Fe.
Córdoba 2089, planta alta. En
el viejo y remozado local del Partido Socialista que supo visitar
Alfredo Palacios, la pared de la escalera atesora, enmarcado, el
manuscrito del discurso que Guillermo Estévez Boero pronunció el 23 de
abril de 1972, al fundar el Partido Socialista Popular. Subrayados con
lápices rojo, azul y negro, perviven los mandatos de estudiar a Marx y a
Engels, a "enfrentar al imperialismo" y condenar "la estúpida sociedad
de consumo". Cuarenta años después, Miguel Lifschitz asoma desde una
oficina, manda pasar y refrenda las consignas del líder partidario.
"Siguen teniendo aboluta vigencia, quizás la terminología quedó antigua,
pero su contenido no", reafirma.
Esta vez no hay traje ni corbata, tampoco el mozo de la Intendencia
ofreciendo café. Un sobrio sport de camisa y el mate amargo que se
enfrió entre los papeles de una pequeña mesa para reuniones. Luego de
ocho años como jefe municipal de Rosario, Lifschitz empezó a desandar su
etapa de senador departamental en la que se declara entusiasmado. Así
como comparte con Rubén Giustiniani que Hermes Binner debe asumir este
año como presidente del Partido Socialista, también considera que éste
ya está "muy posicionado a nivel nacional" y no necesita, por ejemplo,
una diputación en las legislativas de 2013. El sostiene que una banca
nacional tampoco es hoy su prioridad, pero no descarta la posibilidad
"si llegado el momento sirve para sumar al desarrollo del socialismo".
En diálogo con Rosario/12, el secretario general del PS a nivel
provincial criticó a los que critican los problemas de agua y luz que
afronta el gobierno de Antonio Bonfatti, "siendo que algunos
participaron de gestiones anteriores y son plenamente conscientes de
dónde están los déficits y cuándo se generaron". Asumió que los costos
políticos "son gajes de este oficio", y propugnó el endeudamiento para
hacer obras de infraestructura. Como administró la ciudad en los años en
que se produjo el boom inmobiliario, justificó que las inversiones
provinciales no se hicieron antes porque faltaban los proyectos técnicos
y, ante la hipótesis de una falta de planificación ante el crecimiento
de la ciudad, apuntó que en la ciudad no se construyó ni se construye
sin el OK de las empresas de servicios públicos. A todos les cabe
responsabilidad, sería la moraleja.
-¿Qué hizo desde el 11 de diciembre?
-Seguí trabajando. Estuve en las dos sesiones extraordinarias con
temas del Ejecutivo, ampliación de partidas y creación de cargos
docentes, y empecé a trabajar en algunos proyectos. También pude
abocarme a la reorganización de la estructura partidaria del socialismo,
pensando en los desafíos que vienen a nivel provincial y nacional.
También estuve de vacaciones, unos días en Mendoza (N.d.R.: en el
campamento anual de la juventud socialista, en Tunuyán) y en Mina
Clavero.
-¿Cómo sigue la carrera después de ocho años como intendente?
-La verdad que muy bien. Tengo mucho trabajo pero con menos presión
en el día a día. Entonces puedo planificar y organizar mejor el tiempo, y
poder dedicarme a asuntos como la organización y el desarrollo del
partido, y la posibilidad de trabajar en la dimensión provincial, y
atento a la política nacional también. Hasta ahora, no extraño la
Intendencia, además estoy muy en contacto con Mónica (Fein) y su equipo.
-¿Cuál será su agenda legislativa este año?
-Habrá que atender la agenda del Ejecutivo en un año que tendrá sus
complicaciones en lo económico y en lo político por la disparidad de
fuerzas en el Congreso. Será la oportunidad para plantear la reforma
constitucional, que también se ha instalado a nivel nacional y que a
nivel provincial puede encontrar los consensos necesarios. Por mi parte,
trabajo en proyectos de reforma de la ley de municipios, otro para
desarrollo de pymes, otro para la creación del ente de coordinación
metropolitana, y algunos temas de seguridad.
-Y a la luz de los temas que prevalecieron en estos primeros
días de la gestión Bonfatti, ¿cuál deberá ser la agenda del Ejecutivo?
-Las prioridades son la pobreza y el hábitat, como ya lo expresó el
gobernador. El otro gran tema es el desarrollo productivo. Si bien somos
el segundo PBI del país, Santa Fe da para mucho más, y para ampliar las
bases del desarrollo económico. El otro tema importante es la
seguridad.
-¿Y los problemas de infraestructura que quedaron en
evidencia este verano? ¿Qué pasó en Rosario, cuyos gobiernos se
enorgullecen de hacer de la planificación una política de Estado?
-Pasó que hay un déficit de inversión en saneamiento, agua potable y
en provisión de energía que no se generó en los últimos cuatro años,
sino en veinte años de desinversión. Mientras al agua la administró la
vieja Dipos, el Estado no estaba en condiciones de invertir lo que hacía
falta y por eso se la privatizó. La empresa privada no ejecutó nada de
lo que debía hacer en diez años. Luego la retomó el Estado, pero en
cinco años no se puede remontar todo lo que no se hizo en su momento,
durante 20 años. Con la EPE ocurrió un proceso parecido. Llevará varios
años recuperar la situación.
-¿No considera, acaso, que faltó coordinación entre provincia
y municipio para anticiparse a esto? Ustedes veían el crecimiento que
se avecinaba.
-En la ciudad no se puede hacer ninguna obra pública ni privada sin
la factibilidad de las empresas de serviciso de agua y de energía. Todo
lo que se hizo fue aprobado en su momento por las dos empresas, y
nuestro reclamo ha sido permanente, con (Jorge) Obeid y con Hermes, en
cuanto a la demanda de infraestructuras que son indispensables. En estos
años se pusieron en marcha planes de inversión que solucionarán los
problemas, pero hace falta tiempo.
-Se le cuestiona al gobierno no haber gestionado financiamiento externo para esto. ¿Qué opina?
-Sin dudas que hay que recurrir a fuentes externas porque estas obras
no se pagan con recursos corrientes y pueden amortizarse a largo plazo
porque cumplirán su rol para los próximos 50 años. Incluso, habría que
explorar otros mecanismos recurriendo a los mercados de capitales.
-¿No se podía haberlo hecho antes?
-Creo que ninguno de estos financiamientos internacionales se pueden
obtener sin proyectos, y creo que durante la gestió de Hermes hubo que
dedicarse un tiempo importante a prepararlos, porque no había proyectos
técnicos. Hoy tenemos el plan de acueductos con algunos en marcha, está
la renovación de la red eléctrica. Ahora sí estamos en condiciones de
empezar a gestionar el financiamiento externo porque podemos demostrar
para qué lo necesitamos.
-El Frente Progresista impulsa la reforma constitucional de
la provincia, pero Binner y Giustiniani impugnaron la misma iniciativa
que insinúa el kirchnerismo a nivel nacional.
-Es que no estamos de acuerdo con las reelecciones, y mucho menos con
las indefinidas. No nos oponemos a discutir una reforma si hay temas en
los que podamos coincidir, pero en ningún caso habilitaremos esa
discusión para una reelección. Nos opusimos cuando la quiso el menemismo
y cuando lo quisieron gobernadores. Nuestra iniciativa lleva implícita
la autolimitación del gobernador para no hacer uso de la reelección.
Los gestos de convivencia que el gobierno había intercambiado con el Frente para la Victoria en diciembre van quedando atrás.
-¿Cómo analiza esas posiciones de la oposición ante los problemas que enfrenta la Provincia?
-Es llamativo que algunos dirigentes, que incluso participaron de
gestiones anteriores, cuestionen con obviedades las políticas en materia
de infraestructura cuando son plenamente conscientes de dónde están los
déficits y cuándo se generaron. Pero bueno, así son las reglas de juego
de la política. Espero que en los temas fundamentales podamos encontrar
coincidencias para facilitar la gobernabilidad, cosa que nosotros
hicimos a nivel nacional aunque seamos menos. Acompañamos proyectos del
gobierno nacional, aún bajo críticas de nuestro electorado, pero lo
hicimos porque creímos que era lo correcto. En este sentido, esperamos
reciprocidad del kirchnerismo en Santa Fe.
-¿Bonfatti es más dialoguista que Binner, tal como lo percibe la oposición?
-Puede haber una impronta de más diálogo en Antonio, pero no hay
diferencias. Son parte del mismo proyecto político y del mismo equipo.
-¿Disputará la presidencia del PS?
-No. Hermes hoy es indiscutible, hay consenso unánime. Puede
significar un cambio cualitativo y un salto hacia adelante en la
organización partidaria.
-¿No cree que le hizo pagar un costo político demasiado alto a
Mónica Fein, a escasos días de haber asumido, al impulsar la delegación
de facultades para aumentar la tarifa de transporte?
-No. Fue correcto. Macri definió la tarifa en Buenos Aires, la Nación
hará lo mismo en el área metropolitana, Barletta lo tuvo en Santa Fe.
Con inflación no se puede estar discutiendo eso por tres meses. Cuando
uno gobierna no se puede dejar conformes a todos. Cualquier decisión
implica algún desgaste, pero un avance en otro sentido. Se generan
costos politicos, pero son los gajes del oficio.
-¿Tiene agendada la elección de diputados nacionales de 2013?
-Estoy muy cómodo en esta función, es mi desafío actual. No es mi
prioridad volver a postularme en 2013, pero llegado el momento, si es
una alternativa útil para desarrollar el socialismo en la provincia, no
lo descarto. Pero hoy no es mi prioridad.
-¿Otro más que se corre para dejarle el camino libre a Binner?
-No sé si Hermes querrá ser diputado. El ya está muy posicionado a
nivel nacional, sacó 4 millones de votos. No sé si necesita otra campaña
local para posicionarse a nivel nacional- concluyó.