La decisión de permitir ahora
que el partido entre Patronato de Paraná y Rosario Central se juegue en
la ciudad de Santa Fe produjo un cimbronazo político en el gobierno
provincial. El ministro de Seguridad Leandro Corti evalúa presentar la
renuncia a su cargo frente a la nueva determinación, que modifica el
anuncio en sentido contrario efectuado por él mismo la semana pasada.
La Capital |
El juego de presiones generado a partir de la negativa, a las que contribuyó el presidente de Rosario Central con una más que desafortunada crítica al gobernador Antonio Bonfatti, alteró la resolución inicial de que el partido no se jugara en Santa Fe. Pero la marcha atrás colocó en una situación de debilidad a Corti, cuyo rol precisamente requiere de una fuerte autoridad para conducir a las fuerzas de seguridad e imponerles rumbo político.

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