Familias autoconvocadas de ex
cadetes de policía denunciaron irregularidades que estarían ocurriendo
en el Instituto de Seguridad Pública (Isep) y que hoy, a las 10.30, los
llevarán a movilizarse frente a la escuela, en Alem 2050.
La Capital |
Familias autoconvocadas de ex cadetes
de policía denunciaron irregularidades (ver aparte) que estarían
ocurriendo en el Instituto de Seguridad Pública (Isep) y que mañana, a
las 10.30, los llevarán a movilizarse frente a la escuela, en Alem 2050.
El rosario de presuntos delitos que tendrían como víctimas a las
alumnas de la escuela (y que hace una semana revelaron en una audiencia
al vicegobernador Jorge Henn) incluye hechos que, de comprobarse, serían
"por demás de serios", admitió ayer el secretario de Seguridad
provincial, Marcos Escajadillo: nada menos que "abusos sexuales",
"acoso", "bailes" (imposición de ejercicios físicos), "amenazas" y
"comida podrida".
Justamente por esa "seriedad", y aunque
hasta anoche no se había realizado una denuncia formal, es que el
secretario de Control de Seguridad provincial, Matías Drivet, se
comprometió a llevar adelante a partir de hoy una investigación
administrativa de oficio y a brindar al juez de Instrucción en turno
todos los elementos que pudiera requerir. Así, la intoxicación masiva
que hace un mes afectó a 314 alumnas del establecimiento no será la
única cuestión que quedará bajo investigación.
Quien salió a hacer públicas las
denuncias fue el padre de una ex alumna del instituto, Miguel Angel
Espinosa, sargento retirado de la policía y miembro de la Asociación
Profesional Policial Santa Fe (Apropol).
Siempre según Espinosa, su hija N. (21
años) quedó "injustamente" afuera del instituto tras no aprobar una
materia, cuyo profesor le reprochó estar ligada a Apropol, no sólo
porque su padre la integra sino porque ella misma practica un arte
marcial en la asociación.
Desde marzo pasado, la joven no pudo
cursar el segundo año, al igual que otros 66 cadetes. Y, según Espinosa,
entre esos ex alumnos figuran chicas que se negaron a mantener sexo con
sus superiores.
En el relato se apuntó hacia algunos
cargos (no se dieron los nombres) de quienes "acosan y abusan": un
comisario, un oficial principal, un oficial auxiliar y tres sargentos de
guardia, que "de noche llegaban chupados y las hacían bailar" (con
ejercicios extenuantes) o "las agarraban de los pelos y las obligaban a
tener sexo oral o común".
¿Dónde? "En la oficina del jefe de
cuerpo; en un lugar que llaman la villa, donde incluso hay colchones; en
el gimnasio; en la sala de informática, en la armería y en la compañía
3".
La mayoría de las chicas abusadas o
acosadas son "internas" (viven dentro de la escuela), muchas de las
cuales serían "forzadas" o presionadas a mantener algún tipo de relación
sexual bajo "amenaza de no poder seguir estudiando", afirmó Espinosa.
Otra de las ex cadetes que pidió
estricta reserva de identidad mencionó incluso nombre y apellido de una
compañera que debió "salir a alquilar" (un departamento afuera del
instituto) porque un oficial —a quien también identificó— la presionó
tanto para mantener sexo que la chica debió irse.
La misma joven contó que otra alumna
amenazada por un superior con ser expulsada si no mantenía sexo con él
le respondió que lo denunciaría "y entonces el tipo no la jodió más,
pero ella tuvo que alquilar". Y una tercera "que se llevaba muchas
materias arregló salvarse de algunas con sexo oral". Su ingenua
justificación es que "es muy difícil entrar al instituto y, si tenés
miedo de que te echen, por ahí aceptás".
Aunque la charla de Henn con el
suboficial y dos ex cadetes se produjo hace días, hasta ayer nadie se
había comunicado con los denunciantes.
Lo cierto es que, luego de que este
diario se comunicara con el secretario privado del vicegobernador (que
confirmó la audiencia), Henn dialogó sobre el tema con el ministro de
Seguridad provincial, Raúl Lamberto, y Escajadillo.
Fue este último quien después dijo que
"se trata de un cuadro por demás de serio que, en vista de su gravedad,
amerita una profunda y cuidadosa investigación de oficio". También
lamentó que pueda caer un manto de sospecha sobre profesores inocentes.
El propio Henn coincidió en que ante la
intoxicación masiva y los presuntos abusos sexuales "no se puede mirar
para otro lado ni pueden quedar dudas sobre semejantes denuncias".
Disposición
Lo paradójico es que las mismas
denunciantes están dispuestas a reingresar si se les da una nueva
oportunidad con las materias reprobadas, aunque expresan temor “a que
esto se repita” o a represalias. Otro aspecto curioso del caso es que,
pese a que los relatos incluyen muchas irregularidades, no existe
denuncia formal. “Fue por miedo, pero ahora sí: estamos dispuestos a ir a
la Justicia, a los (organismos de) derechos humanos, adonde sea”,
aseguró ayer Miguel Angel Espinosa.

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