El fiscal del caso pidió la prisión preventiva para todos los imputados la semana pasada. Se aguarda que la jueza Susana Luna resuelva la situación procesal en las próximas horas.
El homicidio del empresario costero de 60 años, Luis Juan Bourquín, atraviesa una etapa de definición en cuanto a determinar quién o quiénes fueron los responsables. La semana pasada el fiscal Nº 2, Gerardo Alesso, pidió la prisión preventiva para todos los imputados y en los próximos días la jueza de Instrucción Cuarta, Susana Luna, podría resolver la situación procesal del grupo de personas que hasta el momento alcanza a siete.
Como resultado de la labor policial, encarada por efectivos de la Unidad Regional VII del departamento Garay, en colaboración con la Sección Homicidios de La Capital, la Justicia fue ordenando sucesivos arrestos sobre quienes se presume, participaron del ataque. El crimen ocurrió el miércoles 3 de abril, en horas de la siesta, en la distribuidora de bebidas ubicada en la esquina de Buenos Aires y Dr. De Jorge, unos 150 metros al este de la Ruta 1, en la localidad de Santa Rosa de Calchines.
La investigación fue caratulada como “homicidio en ocasión de robo”, ya que la familia de la víctima constató la sustracción de un maletín con un sobre en que guardaban $ 8.000, cheques y documentación tal como los recibos de sueldo de los empleados.
Golpes y cortes
El ataque mortal habría ocurrido entre la una y las tres de la tarde de ese miércoles. En ese lapso -el hijo de Bourquín cerró el negocio pasado el mediodía- no hubo vecino ni testigo ocasional que supiera decir qué pasó en la distribuidora, hasta que un repartidor de garrafas dio aviso de que el comercio se encontraba cerrado cuando fue a cumplir con un pedido.
Fue el propio hijo de Bourquín quien al abrir el portón de la distribuidora se encontró con el cadáver, que habría sido ultimado a golpes con una llave tipo saca ruedas y presentaba heridas cortantes en el abdomen y el cuello.
La respuesta de las autoridades no se hizo esperar. Al día siguiente se constituyeron en el lugar de los hechos la jueza Susana Luna, el fiscal Gerardo Alesso y efectivos de la Sección Homicidios de la URI que colaboraron con el trabajo de la Comisaría 3ra. del pueblo. También se realizaron los primeros allanamientos y se produjeron las dos primeras detenciones.
Detenciones
Un joven de 24 años, ex empleado de una fuerza de seguridad, y su novia de 33, fueron arrestados tras secuestrar en su poder ropa y una moto manchadas con sangre. Desde un primer momento la pesquisa se orientó en su búsqueda, ya que ambos mantenían una precaria relación laboral -hacían changas- con Bourquín, según indicaron fuentes del lugar.
Y aunque primero se creyó que habían sido ellos quienes robaron y luego asesinaron al conocido, la trama se empezó a complicar con sucesivas capturas.
El hombre detenido apuntó en dirección a una travesti llamado “Cris”, de 26 años y a otro muchacho de 36, que también quedaron privados de la libertad. Un quinto imputado, de 41 años, quedó preso horas más tarde, y a la semana siguiente fue arrestado un jornalero de 20 años sobre el que pesan algunas sospechas.
El martes pasado fue atrapado un tal “Kerosene”, de 45 años, beneficiario de un plan trabajar que honra juntando papeles en la vía pública para la comuna.
Sangre humana
Los siete fueron indagados por “homicidio en ocasión de robo” en distintos grados de participación, y sobre la base de numerosas contradicciones, se practicaron careos y ampliaciones de declaraciones. Pero fueron determinantes las pruebas de luminol, que confirmaron que las manchas encontradas en la ropa y la moto del primer arrestado eran de sangre humana, presumiblemente de la víctima.
Así las cosas, tres semanas después del ataque mortal, la Justicia cree tener entre rejas al autor material del homicidio, pero también a quienes colaboraron para concretar el plan y luego eliminar las evidencias. Resta esperar cuál fue la distribución de roles y si acaso alguno de ellos logra recuperar la libertad por no haber encontrado la Justicia mérito suficiente para vincularlo con el crimen.
Como resultado de la labor policial, encarada por efectivos de la Unidad Regional VII del departamento Garay, en colaboración con la Sección Homicidios de La Capital, la Justicia fue ordenando sucesivos arrestos sobre quienes se presume, participaron del ataque. El crimen ocurrió el miércoles 3 de abril, en horas de la siesta, en la distribuidora de bebidas ubicada en la esquina de Buenos Aires y Dr. De Jorge, unos 150 metros al este de la Ruta 1, en la localidad de Santa Rosa de Calchines.
La investigación fue caratulada como “homicidio en ocasión de robo”, ya que la familia de la víctima constató la sustracción de un maletín con un sobre en que guardaban $ 8.000, cheques y documentación tal como los recibos de sueldo de los empleados.
Golpes y cortes
El ataque mortal habría ocurrido entre la una y las tres de la tarde de ese miércoles. En ese lapso -el hijo de Bourquín cerró el negocio pasado el mediodía- no hubo vecino ni testigo ocasional que supiera decir qué pasó en la distribuidora, hasta que un repartidor de garrafas dio aviso de que el comercio se encontraba cerrado cuando fue a cumplir con un pedido.
Fue el propio hijo de Bourquín quien al abrir el portón de la distribuidora se encontró con el cadáver, que habría sido ultimado a golpes con una llave tipo saca ruedas y presentaba heridas cortantes en el abdomen y el cuello.
La respuesta de las autoridades no se hizo esperar. Al día siguiente se constituyeron en el lugar de los hechos la jueza Susana Luna, el fiscal Gerardo Alesso y efectivos de la Sección Homicidios de la URI que colaboraron con el trabajo de la Comisaría 3ra. del pueblo. También se realizaron los primeros allanamientos y se produjeron las dos primeras detenciones.
Detenciones
Un joven de 24 años, ex empleado de una fuerza de seguridad, y su novia de 33, fueron arrestados tras secuestrar en su poder ropa y una moto manchadas con sangre. Desde un primer momento la pesquisa se orientó en su búsqueda, ya que ambos mantenían una precaria relación laboral -hacían changas- con Bourquín, según indicaron fuentes del lugar.
Y aunque primero se creyó que habían sido ellos quienes robaron y luego asesinaron al conocido, la trama se empezó a complicar con sucesivas capturas.
El hombre detenido apuntó en dirección a una travesti llamado “Cris”, de 26 años y a otro muchacho de 36, que también quedaron privados de la libertad. Un quinto imputado, de 41 años, quedó preso horas más tarde, y a la semana siguiente fue arrestado un jornalero de 20 años sobre el que pesan algunas sospechas.
El martes pasado fue atrapado un tal “Kerosene”, de 45 años, beneficiario de un plan trabajar que honra juntando papeles en la vía pública para la comuna.
Sangre humana
Los siete fueron indagados por “homicidio en ocasión de robo” en distintos grados de participación, y sobre la base de numerosas contradicciones, se practicaron careos y ampliaciones de declaraciones. Pero fueron determinantes las pruebas de luminol, que confirmaron que las manchas encontradas en la ropa y la moto del primer arrestado eran de sangre humana, presumiblemente de la víctima.
Así las cosas, tres semanas después del ataque mortal, la Justicia cree tener entre rejas al autor material del homicidio, pero también a quienes colaboraron para concretar el plan y luego eliminar las evidencias. Resta esperar cuál fue la distribución de roles y si acaso alguno de ellos logra recuperar la libertad por no haber encontrado la Justicia mérito suficiente para vincularlo con el crimen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario