El estado del empedrado hace intransitable la zona. El tramo a reemplazar alcanza la esquina donde está ubicado el templo, que fue declarado de interés patrimonial. La inversión llegaría a los 900.000 pesos.
En aproximadamente 40 días la Municipalidad abrirá la licitación para la pavimentación de un tramo de calle 9 de Julio al 1400, entre Amenábar y 3 de Febrero. El empedrado que se reemplazará tiene la extensión exacta del convento de Santo Domingo y fue colocado durante la gestión del intendente Martín Balbarrey, con el objetivo de resaltar el arribo a un edificio declarado patrimonio histórico y cultural de la ciudad.
Pero lo que por entonces fue una buena idea de intervenir en la zona, actualmente es un verdadero desastre; y arreglarlo, según indicaron desde el municipio, se llevará aproximadamente la elevada suma de 900.000 pesos del presupuesto publico.
Si bien la inversión que se hará en el pavimento nuevo es importante, al realizar una recorrida por ese sector del casco histórico queda más que justificada. Es que a simple vista parece que los coches que se le animan se van a desarmar al transitar sobre las ondulaciones y desniveles que son considerables. También hay sobre 9 de Julio dos profundos pozos que de tanto tiempo ahí le salieron malezas y están rellenados con basura.
Tal es el estado del adoquinado que desde junio del año pasado los coches de las líneas 3, 4, 5, 10, 2 y 1 del transporte público ya no circulan por el tramo sino que modificaron los recorridos por las calles aledañas.
“A veces, cuando pasa un auto y agarra un pozo se escuchan los insultos. Es un abandono total”, contó María Cristina, una vecina de la zona a El Litoral. Para Mauricio, un remisero de la agencia Capital, “es imposible” transitar y según Miguel de Radio Taxi “hay que pasar muy despacio porque si no el auto se rompe todo”.
Antonio, un vecino que vive sobre la cuadra en cuestión, arriesgó una explicación de por qué la colocación de adoquines no resultó: “Está mal hecha, por gente que no era idónea en la materia”, afirmó, e indicó además que no tenía ningún sentido hacerlo “porque el pavimento que pagamos todos los vecinos estaba en buen estado”.
Un ejemplo
En la ciudad de Rafaela, actualmente hay 217 cuadras de adoquinado. Según señaló el secretario de Obras Públicas de esa ciudad, Luis Ambort, el municipio asumió la tarea de cuidar y conservar los espacios con piedras porfídicas ya que en 2003 fueron declaradas patrimonio histórico.
“Hace 80 años, las calles del casco céntrico de Rafaela se confeccionaron con adoquines que provenían de Suecia como lastre de los barcos cargueros. Por entonces ese material era la única manera de afirmar las calles”, indicó Ambort, en diálogo con El Litoral.
Con el paso del tiempo, el incremento del tránsito y el peso de las cargas fue deteriorando el empedrado que ocupa exactamente los bulevares fundacionales del centro de la ciudad y la zona del ferrocarril, en donde comenzó el desarrollo de la ciudad.
Para mantenerlo en buen estado, un equipo compuesto por 70 trabajadores municipales y de diferentes planes de trabajo se dedican al cuidado del adoquinado en Rafaela. Si bien la técnica que utilizan es diferente de la que se implementó para construir las calles hace 80 años, el trabajo sigue siendo netamente artesanal y por lo tanto, costoso.
“Con el sistema constructivo primitivo las piedras se apoyaban en una losa de hormigón, sobre arena y las juntas se hacían con material asfáltico. Pero al aumentarse las cargas y el tránsito los adoquines se movieron, se produjeron deformaciones y baches”, detalló Ambort, y explicó: “Ahora los adoquines se asientan sobre una mezcla de arena con cemento y el tomado de juntas se hace con cemento también”. Como prueba de la resistencia y de la implementación de la técnica indicada el funcionario resaltó que “en 10 años sólo se hicieron algunos arreglos en las juntas”.
El pórfido que se utiliza para la pavimentación de calles es una piedra natural lastrificada de manera natural, conformada por algunos minerales como el cuarzo, feldespato y la mica, los cuales le confieren algunas de sus propiedades características. Es utilizado en la construcción tradicional y contemporánea, en pavimentos, revestimientos, escaleras y exteriores en general. Se forma a partir de la solidificación del magma, es decir una masa fluida de origen tectónico a temperaturas muy elevadas en el interior de la corteza terrestre.


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