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lunes, 24 de marzo de 2014

SANTA FE: Los vecinos de Barrio Scarafía y su apuesta a la solidaridad

Integrantes de la vecinal junto a habitantes de la zona llevan adelante clases de apoyo escolar para chicos y adultos. Además, ofrecen talleres de manualidades y oficios como salida laboral.
Diario UNO | 
 A pesar de las pocas herramientas y recursos con los que cuentan, los vecinos de Scarafía, nucleados en la Vecinal del Barrio, unen sus esfuerzos para darles a los más chicos la posibilidad de un futuro mejor.


Desde hace un mes, un grupo conformado por los integrantes de la Vecinal, socios y vecinos del barrio comenzaron a trabajar para poner en condiciones la sede de la entidad, ubicada en calle Alberti esquina Ignacio Crespo.


De sus reuniones diarias surgió la idea de brindar diferentes tipos de talleres para chicos, jóvenes y adultos del barrio.


Desde entonces, y en conjunto con la ayuda de personal del Ministerio de Educación, brindan un taller de apoyo escolar para chicos y adultos, tanto de nivel primario como secundario.


Hoy, doce alumnos de diferentes edades asisten a las clases de apoyo que dicta la docente Silvia Mendoza.


“Nosotros somos de la escuela primaria nocturna, cuya sede está en la escuela Raimundo Peña. Funcionamos desde hace años y acercamos este servicio para que la gente no tenga que movilizarse hasta la escuela Raimundo Peña. Y se nos abrieron las puertas acá”, aclaró la docente. Paralelamente, un grupo de madres colabora en la tarea de esta docente, dictando clases de forma simultánea a jóvenes y adultos que deseen finalizar sus estudios.


Al momento de visitar la sede social de la Vecinal, Silvia dictaba clases a dos de sus alumnas, Romina de 18 años y Jorgelina de 21. Romina, quien quedó embarazada siendo muy joven, se encuentra terminando el quinto grado, su objetivo es finalizar el primario. En tanto Jorgelina, está reforzando el séptimo grado para comenzar el secundario.


Oportunidades
La sede de la Vecinal Scarafía también se ofrece como lugar de encuentro para aquellas madres y jóvenes que deseen aprender un oficio o sólo pasar el tiempo. Entre los que se cuentan: decoración de tortas, porcelana fría, todo tipo de manualidades. Tejidos con lana, a dos agujas, crochet, para que también jóvenes y las mamás puedan tener una enseñanza sea para su casa o para tener una salida laboral digna y honrada.


“No nos olvidemos que acá hay muchas necesidades y no todos tienen una posibilidad laboral. Entonces me pareció una buena idea darles las herramientas necesarias para que estas mamás puedan trabajar”, recalcó Cecilia, una de las impulsoras de este proyecto.


En un barrio aislado y falto de muchos de los servicios básicos, este grupo de vecinos cargan al hombro una tarea más que importante: darles a los más chicos un lugar de contención, de reunión y aprendizaje.


Sin importar la falta de elementos, sillas y mesas decentes para poder juntarse, todos los días los alumnos asisten a sus clases de apoyo. Las cuales pueden ser llevadas adelante gracias al esfuerzo de los integrantes de este equipo, que de a poco juntan lo que pueden para darles a los chicos los elementos que necesitan.


Ante la falta de herramientas al momento de dar las clases y talleres, otra de las propuestas que surgió fue la creación de un ropero de útiles escolares y otro de ropa. “Volvemos a repetir lo mismo –agregó Cecilia– trabajamos con niños y adultos muy carenciados, entonces el objetivo era tener donativos. Hay juguetes con los cuales los chicos pueden tener un ratito de clases de esparcimiento y tener ropero, porque a veces vienen chicos que están desabrigados. Un día como hoy por ejemplo, los chicos de la zona del barrio pueden venir descalzos y con frío”.


En poco tiempo la UNL comenzará a dictar un taller de albañilería, el cual está dirigido a jóvenes mayores de 18 años. Desde el grupo, ven esto como una oportunidad para los chicos del barrio.
“Vamos a dar un curso de albañilería para chicos de 18 en adelante, para esto viene un grupo de ingenieros–relató Ariel. Nosotros estamos a cargo de la inscripción. Pero la idea es sacar adelante a los hijos de nuestros vecinos, y hacer algo productivo para el barrio”.


La unión entre los vecinos se palpa en el aire, las ganas por lograr sus objetivos no faltan. En un ambiente corroído por la humedad, un tablón desgastado e improvisado ocupa el centro del único ambiente que todos utilizan para realizar los talleres y las reuniones que mantienen para brindar a los que necesiten. Pero algo es evidente, y es que solos no pueden.


“Sí, falta colaboración. Como verás es un barrio humilde y de hecho la gente que viene acá también lo es –dijo Estela Lencina, presidente de la Vecinal. Y nosotros hacemos lo que podemos con lo poco que tenemos. Y la gente con eso se conforma”.


Más allá de las carencias, los vecinos siguen adelante para brindarle a los más chicos y a los que deseen una oportunidad. Para colaborar con donaciones, pueden hacerlo contactándose a través de la cuenta de Facebook de la institución: Vecinal Barrio Scarafía.

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