Con el peso del Ejecutivo por un breve período sobre sus espaldas, Jorge Henn habla de su partido, del poder, y de una íntima relación entre la calidad institucional y honestidad intelectual de las fuerzas políticas. El Vicegobernador de Santa Fe subrayó que en el radicalismo “además de convicciones y valores”, hay “una generación que cree en la vocación de poder”.
El vicegobernador Jorge Henn no ha puesto ni un solo detalle personal al escritorio que por unos días ocupa en la Casa Gris. El despacho del gobernador Antonio Bonfatti estuvo a su cargo momentáneamente, mientras el titular del Poder Ejecutivo Provincial realiza una gira por China y Emiratos Árabes, que concluye por estas horas.
Desde ese lugar simbólico, Henn subraya que hay en el radicalismo “además de convicciones y valores”, “una generación que cree en la vocación de poder”. Siente que ese partido debe respetar la marca que le dejó Raúl Alfonsín y construir una alternativa a nivel nacional “que no se contente con ganarle las elecciones al kirchnerismo, sino que procure crear una opción de gobierno”.
Cita al ex presidente para decir que no puede imaginar a la UCR en un acuerdo con la centro derecha. Después de mencionar a Mauricio Macri recuerda que Alfonsín les dijo a sus seguidores: “No creo que la sociedad esté volcada a la derecha y si así fuere, el partido se tiene que preparar para perder elecciones antes que volverse de derecha”.
El titular del Senado piensa que en el radicalismo “hay cierta tendencia a mirarse el ombligo” pero comenta que -sin embargo- hoy “veo que hay una nueva estructura generacional que se hace cargo del desarrollo territorial y de sumar política, compromiso, convicciones y también vocación de poder”.
Calidad institucional
El vicegobernador destaca que “es bueno que en una provincia, su gobernador pueda ir a una misión comercial, a buscar nuevos mercados e inversiones y que la provincia pueda seguir funcionando, porque hay calidad institucional”, dice respecto de su relación con el gobernador socialista.
“La provincia está gobernada por un frente que tiene un programa, un plan de gobierno. Ese programa se sigue desarrollando, siguen las reuniones de gabinete y, además de la agenda de lo urgente, en el Estado siguen tomándose decisiones, como lo que ha ocurrido con el operativo antinarcotráfico en el sur provincial”, afirma.
Sostiene que para el Frente, “la calidad institucional es central, responde a una forma de construir políticas de inclusión que tienen que ver con un progresismo que respeta al ciudadano”.
Agrega que ésa es la diferencia con “los acuerdos electorales que están permanentemente sonando a nivel nacional en las orejas de lo argentinos, de que Macri y un sector del radicalismo, de que el peronismo federal... Si se hace sólo un acuerdo electoral, si no se ha logrado un acuerdo programático, tampoco habrá calidad institucional”, advierte.
El radicalismo y el socialismo en el país “tienen el desafío de crear una fuerza progresista de alta calidad institucional que marque diferencias con los populismos. Hoy, el problema más grande de la Argentina es la desigualdad que no ha podido ser abordada por el gobierno nacional”.
La desigualdad
“En todos estos años de bonanza económica, de posibilidades internacionales para el país, el gobierno no ha sabido crear condiciones para revertir la desigualdad. La primera política integral que debe existir en el país frente a este problema es recrear la igualdad mediante la coparticipación federal. No puede ser que de cada tres pesos, las provincias reciban uno. Es un sistema económicamente unitario”, define Henn.
“No queremos construir una oposición boba, que no pueda dar cuenta a la sociedad de sus proyectos, de sus soluciones, de sus respuestas concretas ante los problemas actuales. Y eso es posible si hay un frente con un programa de gobierno, no simplemente un acuerdo electoralista. Eso es necesario para ser una alternativa de gobierno”, sostiene.
“Ya ha pasado en el país que se armen alquimias electorales y que se ganen las elecciones... Pero después hay que gobernar. Me imagino lo contrario, que el próximo gobierno se proponga cambiar la realidad actual. Y eso, por ejemplo, significaría que entre las primeras leyes se debería, de una buena vez, terminar con un sistema financiero que fue instaurado en el año 1976 y que tiene una clara concentración en favor de cuatro bancos, pero después a eso hay que sostenerlo”, expone de manera hipotética.
Con el socialismo
“Uno trata de no ser un observador de la realidad nacional, sino de plantearse objetivos y hacer los aportes posibles. La experiencia de la provincia de Santa Fe es un ejemplo, y es un aporte. El frente que queremos a nivel nacional es el que se ha hecho aquí. Lo que no sería bueno es que el radicalismo tuviera corrimientos a la centro derecha. Hay que construir la alternativa con claras definiciones políticas e ideológicas. Vería con preocupación que alguna referencia nacional, con cierto apoyo de ciertas referencias provinciales, piensen en un corrimiento a la centro derecha”, define.

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