La maniobras que terminaron con el cierre de la agencia produjeron deudas por un total de 66 millones de pesos y 295 inversores admitidos como damnificados por los hermanos Ileana y Carlos Ossola y la firma homónima.
La Capital |
La quiebra de la agencia bursátil Ossola SA no deja de deparar sorpresas a siete años de su cierre. La sindicatura a cargo del proceso de liquidación reconoció que el 30 por ciento de los acreedores no fue a retirar más de 1,5 millón de pesos que está disponible del concurso. Los fondos podrían pasar a manos del Estado, específicamente a un área relacionada con la cartera educativa.
La maniobras financieras que terminaron con el cierre de la agencia produjeron deudas por un total de 66 millones de pesos y 295 inversores admitidos como damnificados por los hermanos Ileana y Carlos Ossola y la firma homónima.
Hugo Borgia, del estudio que lleva su apellido junto con Morín & Ziadi, a cargo de la sindicatura, explicó que los fondos no retirados forman parte del concurso de bancarrota de los dos hermanos, ya que el trámite de la quiebra de la sociedad anónima ya fue definido.
Borgia explicó que se publicaron los edictos pero todavía resta que 187 acreedores retiren los fondos procedentes de la subasta de las oficinas del edificio que la firma poseía en Rioja 1035 y del producido de otros recursos.
La ley de concursos y quiebras prevé que si los fondos no son retirados, transcurrido un año, pasan a manos del Estado. Lo llamativo en este caso es que los acreedores, en su momento, reclamaron ante la Justicia por sus inversiones. Una de las hipótesis de la sindicatura es que a determinados inversores, por el escaso monto, ni siquiera les interese ir a buscarlo.
El 1,5 millón de pesos no recuperado por los inversores podría crecer en los próximos meses ya que todavía resta la venta de otras ocho oficinas y una acción del Mercado a Término de Rosario (Rofex).
Las quiebras verificadas de los hermanos Ossola ascendieron a 33 millones de pesos (20,3 millones de Ileana y 14 millones de Carlos), de los cuales la sindicatura, entre remates y ventas, puso a disposición de los acreedores 4,6 millones. De esos fondos, 1,5 millón de pesos no fue retirado por los inversores.
La historia. Hasta la suspensión del Mercado de Valores en febrero de 2007 y su clausura definitiva, un año después, Ossola SA fue uno de los mayores operadores del mercado accionario de Rosario.
La suspensión del mercado bursátil local llegó cuando los hermanos Ossola fueron denunciados y procesados por defraudación en el juicio penal por la quiebra fraudulenta que dejó un significativo número de damnificados.
Algunos de ellos prefirieron continuar en el anonimato buscando evitar males mayores, reconocieron fuentes del sistema financiero.
El caso de la agencia bursátil Ossola ganó trascendencia, no sólo por el monto involucrado (uno de los mayores fraudes económicos en la región de las últimas décadas) sino por tratarse de una familia que se había ganado un espacio dentro del empresariado local.
Según el dictamen de la jueza Alejandra Rodenas, quien procesó a los hermanos Ossola, se basó en una pericia contable que detectó presuntas irregularidades en el manejo de fondos y acciones de los clientes de parte de la agencia.
La magistrada estimó que los procesados se habrían apropiado de acciones y títulos sin el consentimiento de los clientes, a quienes no les rindieron cuentas del destino de sus fondos ni les devolvieron sus inversiones sino que les exhibían recibos que simulaban que todo era normal.
En mayo de 2008 la Cámara Penal de Rosario concedió la excarcelación a Carlos, quien había sido el único detenido, aunque bajo arresto domiciliario por tener en ese entonces 72 años.
La firma Ossola SA había nacido en 1962.

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