Mario Sciacqua fue uno de los pocos que habló tras sumar una nueva derrota y no pudo ocultar su tristeza. "Es verdad que en el segundo tiempo dominamos, pero nos faltó claridad", expresó el técnico sabalero.
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Abatido, desmoralizado y desanimado. Así se lo pudo ver a Mario Sciacqua a la salida de los vestuarios del estadio Ciudad de La Plata. Esto se debe a que Colón sumó otro de esos cachetazos que duelen, y mucho, preferentemente por el presente, el cual no es para nada alentador. Es verdad que los 11 partidos sin victorias son un condicionante, pero el equipo hace muy poco para ponerle fin a esa mala racha. Y ayer tampoco fue la excepción; perdió ante un livianito Estudiantes, que aprovechó una de las pocas que tuvo.
La crisis institucional no le escapa a lo deportivo y cada día que pasa se agrava más. Empatar prácticamente suena a poco, ya que con todavía un campeonato por delante los fantasmas del descenso ya sobrevuelan por el sur de la ciudad de Santa Fe.
“En el fútbol de hoy si no la metés, te quedás con las manos vacías. Eso nos pasó hoy (por ayer). Es verdad que en el segundo tiempo dominamos, pero nos faltó claridad. Estamos en un momento complicado, de mierda y me siento muy mal al respecto. Por eso le pido mil disculpas a la gente, que seguramente debe sentir la misma impotencia que nosotros por una nueva derrota”, apuntó Marito en sus primeros conceptos.
Al momento de hablar del partido, fueron muy pocas sus reflexiones, porque imperaba la tristeza: “Haciendo un análisis en caliente, me quedó con lo hecho en el segundo tiempo, donde manejamos el trámite, pero lamentablemente con eso no nos está alcanzando”.
De todas maneras, dejó en claro que acá “los resultados son los que cuentan, pero cuando te vas con las manos vacías el sabor es muy amargo. Es más, prefiero jugar mal y sumar y no al revés. Justamente ahora no estamos ligando”.
“Los jugadores sienten los goles en contra. Existen dudas e incertidumbre en cómo reaccionar ante la adversidad. En el segundo tiempo tuvimos arrestos de querer darlo vuelta, pero no se pudo. Pero acá lo que no hay que hacer es perder la fe. Sé que no jugamos del todo bien y todo lo que uno pregona no sale, pero tenemos que pelearla como sea, no queda otra”, concluyó el conductor Sabalero, que abruptamente cortó el diálogo.

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