El ex secretario de Transporte se negó a declarar en la indagatoria de la causa por enriquecimiento ilícito. El juez Casanello está en condiciones de resolver su situación procesal.
Infobae |
Ricardo Jaime llegó a las diez de la mañana a los Tribunales de Comodoro Py 2002. Lo hizo en un Mercedes Benz C 200 Kompressor Avantgarde modelo 2010, color negro, manejado por el abogado Andrés Marutián. Estacionaron dentro del predio de Tribunales. Y subieron por ascensor. Llegaron al cuarto piso donde está el juzgado de Sebastián Casanello, quien citó a indagatoria a Jaime por el delito de enriquecimiento ilícito. El trámite fue simple: Jaime se negó a declarar. Adujo que no lo hacía porque aún la Sala I de la Cámara Federal no resolvió la recusación del juez. En una de las tantas maniobras dilatorias de Jaime, pidió separar a Casanello, a quien acusa de haber perdido la imparcialidad cuando citó a indagatoria al ex funcionario. Es que el juez en la citacióndijo que el testimonio de un perito contador de la Corte Suprema había sido "contundente" acerca de que Jaime y sus testaferros se habían enriquecido. Jaime consideró que con ese adjetivo respecto del testimonio el juez había prejuzgado. Casanello rechazó la recusación y siguió con el trámite de la causa. Como Jaime se negó a declarar, ya cumplió con el trámite de la indagatoria y Casanello podría decidir si lo procesa o lo sobresee ni bien la Cámara Federal decida si debe seguir a cargo del expediente.
El jueves de la semana próxima Jaime tiene otra cita a indagatoria: a la misma hora, en el mismo lugar y con el mismo juez y el mismo fiscal Carlos Rívolo. Esta vez es porque Jaimeusó como si fueran propios dos autos que habían sido entregados por empresas privadas para que fueran utilizados en una concesión vial y en una obra pública. Esas dos causas son desprendimientos de la de enriquecimiento ilícito, donde aún están pendientes las declaraciones de los familiares/testaferros de Jaime. Las hijas del ex funcionario lograron posponer sus indagatorias. Lo mismo ha hecho su ex mujer Silvia Reyss y sus dos hijas Lorena y Agostina Jayo. También está pendiente la declaración de María Filomena Pfaffen, madre de Reyss y acusada de ser también testaferro de Jaime. Aun no han podido notificar de al citación a indagatoria a Daniel Jaime, hermano del ex funcionario. Todos ellos tuvieron un cambio patrimonial considerable mientras Jaime repartía subsidios y decidía qué empresas hacían las obras públicas del área de transporte.
Jaime vestía traje oscuro, corbata bordó y llevaba en su solapa el escudo de la provincia de Santa Cruz, donde inició su carrera política junto a Néstor Kirchner. Bajó los cuatro pisos por escalera seguido por tres periodistas. Uno de ellos le consultó varias veces sobre el caso de sus hijas y otros familiares que son acusados de ser sus testaferros. No dijo ni una palabra. Llegó a la planta baja y descendió hasta el primer subsuelo para luego llegar a dónde tenían el Mercedes estacionado. Un agente de la federal intentó evitar que Jaime fuera retratado. Pero un superior le explicó que debía dejar trabajar a los medios. Jaime se sentó en el asiento del acompañante, su abogado puso en marcha el auto y se fueron. El jueves de la próxima semana debe volver a declarar en indagatoria.

esoa politios son intocables ¡no eatan presos por que la justicia no los toca ¡¡¡y asi estamos
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