Para que los chicos crezcan
jugando en las veredas, para tener un entorno verde siempre a la vista y
escapar de la inseguridad, son cada vez más los rosarinos que eligen el
Gran Rosario como su lugar de residencia.
Para que los chicos crezcan jugando en
las veredas, para tener un entorno verde siempre a la vista y escapar de
la inseguridad, son cada vez más los rosarinos que eligen el Gran
Rosario como su lugar de residencia. Más allá del verano en casas de fin
de semana, de lo que se trata es de vivir en forma permanente en
ambientes más amigables con la calidad de vida, explican desde las
localidades vecinas. En Funes y Roldán la tendencia es tan marcada que
hasta se animaron con una proyección: en 2021, entre 100 y 120 mil
rosarinos habrán emprendido el éxodo hacia estas comunidades. Pueblo
Esther, Granadero Baigorria e Ibarlucea también vienen en franco
ascenso.
El número sale de poner sobre la mesa
los datos de una variable irrefutable para medir crecimiento urbano. Se
trata de los loteos disponibles: 12 y 8 mil unidades en Roldán y Funes,
respectivamente y multiplicarlos por los miembros de una familia tipo.
El paso del tiempo completa la cantidad que, en un primer momento,
parece abultada. "El fenómeno ya está en marcha, ya empezó", aseguró el
intendente de Roldán, José María Pedretti.
"Dada la gran cantidad de lotes en los
barrios nuevos, unas 100 y 120 mil personas van a vivir en el Gran
Rosario, de las cuales la mayor parte se afincará entre Funes y Roldán",
se entusiasmó ayer Pedretti. Su par de Funes, Mónica Tomei confirmó la
tendencia y aclaró que el ritmo demográfico así planteado requiere de
una cuidadosa planificación urbana porque crecer también tiene su
precio.
"La gente viene buscando paz,
tranquilidad, andar en bicicleta, pero no es tan fácil como antes porque
cuando a una ciudad se trasladan muchas personas, también se trasladan
los problemas", comentó Tomei. Y dijo que en Funes ya está viviendo en
forma permanente el público que antes iba los fines de semana y que, en
los últimos cinco años, la comunidad creció en forma exponencial y pasó
de 15 a 30 mil habitantes. Este avance demográfico plantea desafíos de
infraestructura como conectividad, transporte, agua, cloacas y gas.
Según Pedretti, Roldán crece. La eligen
matrimonios jóvenes que quieren que sus hijos jueguen con la bicicleta
en las veredas y sienten que la seguridad es más controlable. Pero hay
más; en su opinión, también optan por estas comunidades porque es más
fácil el acceso a las autoridades. Aunque, sin duda lo que define es la
posibilidad de tener una casa en terreno propio y dejar atrás la vida
cotidiana en un departamento.
"Acá eso es mucho más real", aseguró
Pedretti. Y dijo que otra razón de peso es la conectividad de Roldán con
Rosario, a través de la autopista. "En 20 minutos estamos en bulevar
Oroño y avenida Pellegrini, estamos muy cerca", graficó antes de
asegurar que, en la última década, la población de esa ciudad creció un
50 por ciento, mientras que la nueva edificación lo hizo en un 300 por
ciento.
Otras elecciones.
Granadero Baigorria, Ibarlucea y Pueblo Esther también forman parte de
un Gran Rosario que despunta como contrapartida a la vida cotidiana de
la ciudad que circundan. Pero no son las únicas: los loteos, como
urbanización a futuro, se abren paso en distintas localidades.
"Se está construyendo donde había lotes
que durante años no se vendían", dijo el presidente comunal de Pueblo
Esther, Flavio Puccini, y explicó que son "muchos los rosarinos que
eligen este lugar, sobre todo llegan desde la zona sur". También afirrmó
que la comuna decidió suspender por 90 días la habilitación de nuevos
loteos a fin de "crecer con orden".
Según las autoridades de Pueblo Esther,
"lotes casi no quedan y el lugar ya tiene definido cómo será su futuro,
la gente que viene acá no espera que se transforme en la gran urbe de
la cual se alejan", argumentaron. Y dijeron que la seguridad y criar los
chicos con mayor libertad son las causas de las mudanzas.
En el caso de Baigorria, "en los
últimos 4 años se instalaron 500 nuevos comercios", dijeron fuentes de
la Intendencia. En este sentido, los fines de semana suele verse gente
en autos, mirando terrenos a la venta. ¿El fenómeno será tan inexorable
como por ahora lo pinta la proyección estadística?
Las razones
¿Por qué elegir un lugar fuera de
Rosario para vivir en forma permanente? Un matrimonio joven, con cuatro
hijos, vive desde hace tres años en Ibarlucea. "Elegí ese lugar por la
tranquilidad y por la seguridad", explicó Marcelo, que trabaja en una
empresa del microcentro rosarino. "A pesar de la hora de viaje para
llegar a mi empleo no cambio aquello por nada del mundo", comentó. Y
agregó: "A pesar de la falta de servicios nos ingeniamos para tener una
vida cotidiana más placentera, no hay nada más lindo que despertar con
el sonido de los pájaros", aseguró.
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