
Los denunciantes enviaron fotos y un video donde se ven ratas muertas en un balde. No obstante, el agente municipal que ingresó al lugar sólo revisó la cocina, que presentaba problemas de higiene. Aguardó que se limpiara la zona y se fue sin librar un acta de infracción.
El local sigue abierto y los roedores siguen en el negocio gastronómico. Como consecuencias, una de las mozas del restaurante se contagió de leptospirosis.
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