Ciudad de encuentros. Los restaurantes en los principales corredores gastronómicos lucieron a pleno. El gasto promedio fue de 250 pesos por persona. Los coquetos bares de Pichincha fueron algunos de los puntos más elegidos.
La Capital |
El Día del Amigo le otorgó un tinte particular a Rosario. Modificó su fisonomía habitual. El lunes dejó de ser un día para el olvido y se transformó en jornada de encuentro. Si bien las celebraciones comenzaron el viernes y se estiraron durante todo el fin de semana, ayer también hubo un importante movimiento que incluyó reuniones en bares y restaurantes. Incluso un testeo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) apuntó que el gasto promedio por persona fue de 250 pesos.
La entidad estimó que hubo una erogación promedio aproximada a esa cifra, "apuntalada por las promociones con tarjetas, de crédito y de débito, que otorgaron descuentos especiales en rubros clásicos como regalería, vinos y licores y salidas a bares, pubs y restaurantes".
Came también destacó el crecimiento del rubro gastronómico, ya que "viene mostrando un sostenido movimiento durante los últimos años con importantes reservas en bares y restaurantes como hábitos instalados para celebrar el encuentro".
Ayer los festejos se distribuyeron en diferentes turnos. Hubo desayunos, almuerzos y cenas. Cada uno eligió el momento del día que más cómodo le caía para poder juntarse con los amigos de siempre. También estuvieron los que optaron por acercarse a la costa durante la tarde, con facturas, mates, la complicidad del sol y la compañía del río Paraná.
Los que se animaron a organizar encuentros a la mañana, desayunaron en conocidos bares céntricos y de la ribera central. Desde media mañana en adelante se vio una gran cantidad de personas aprovechando esa franja del día.
Al mediodía, las vedettes fueron las parrillas, como siempre. La mayoría de los rosarinos eligieron ese menú y por eso las principales casas que ofrecían carnes asadas tuvieron una ocupación muy importante en sus mesas.
Otro de los objetivos más buscados fueron los restaurantes, bares, pizzerías y chopperías de avenida Pellegrini, otro clásico que ofrece la ciudad en cada Día del Amigo, y que contó con una notable adhesión del público.
Otra zona muy requerida fue Pichincha. Allí la oferta de menúes fue muy amplia, con cartas más sofisticadas y precios algo más elevados. Los más pretensiosos encontraron en ese coqueto barrio un buen lugar para desatar sus celebraciones. Y durante todo el día hubo bares emblemáticos de ese sector que exhibieron un funcionamiento constante.
Entrada la tarde, los negocios con after hour, que exhibían atractivas promociones, lograron centrar la atención de aquellos que salían de las oficinas. Después de la obligaciones, hubo tiempo para la diversión.
Por la noche, la movida local bajó un poco de intensidad ya que los no tan jóvenes tuvieron que reparar que se venía después una jornada laborable. Quizás por eso, muchas reuniones se terminaron cuando el reloj pasó las doce.
De esta manera, con un fervor típico de la cultura rosarina, se festejó el Día del Amigo. Con encuentros que se repartieron en varias jornadas, con corredores gastronómicos que lucieron llenos, y muchas copas levantadas en honor a la amistad. Ritos que se repiten y se convierten en señas distintivas del comportamiento de esta ciudad.

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