"Deseo que haga mucho bien", fue la frase que escribió de su puño y letra el Papa Francisco al pie de la declaración que firmaron los 65 alcaldes del mundo que asistieron en el Vaticano.
La Capital |
"Deseo que haga mucho bien", fue la frase que escribió de su puño y letra el Papa Francisco al pie de la declaración que firmaron los 65 alcaldes del mundo que asistieron en el Vaticano al coloquio sobre "Esclavitud moderna y cambio climático: el compromiso de las ciudades". La intendenta Mónica Fein fue una de las que suscribieron el acuerdo en el que los municipios asumen el compromiso de reforzar su trabajo para reducir la exposición de los pobres y las personas vulnerables "a fenómenos climáticos y otros impactos", a terminar con el abuso, la explotación y la trata de personas, el trabajo forzado, la prostitución, el tráfico de órganos y la esclavitud doméstica, y a que las ciudades "sean cada vez más socialmente inclusivas".
La declaración afirma que "es nuestro deber moral respetar, y nunca devastar, este jardín que es nuestra casa común", sostiene que la humanidad cuenta con la tecnología y el financiamiento para revertir el cambio climático, y proclama que los presupuestos de los gobiernos tienen que pasar a priorizar las inversiones en esta materia en desmedro del gasto bélico. También puntualiza que los países de mayores ingresos deben ayudar a las naciones más necesitadas a financiar la mitigación del cambio climático.
Y lanza un pronóstico temerario: "la cumbre de París de este año (en noviembre) puede ser la última oportunidad de negociar acuerdos para mantener el calentamiento del planeta a un límite por debajo de los dos grados y evitar la devastadora cifra de los cuatro grados".

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