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martes, 10 de noviembre de 2015

FRANCO, DEL RECHAZO A LA DUDA POR SÓLO TRES PARTIDOS

Los fríos números no cierran, pero el técnico de Colón consiguió mantener la categoría y un objetivo impensado: meter al equipo en la Liguilla por entrar en una copa. La decisión será de la dirigencia que venga.
El Litoral | 
FRANCO, DEL RECHAZO A LA DUDA POR SÓLO TRES PARTIDOS
 Darío Franco igualó la cantidad de puntos de Javier López, pero dirigiendo un partido más. Su eficacia fue del 38 por ciento. Es bajo. Su mérito está a la vista: logró salvar la categoría, no perdió los clásicos y terminó jugando bien los últimos tres partidos. Antes de eso, el equipo no funcionó. Antes del partido con Arsenal, apenas había ganado un partido sobre 12 y de visitante. Y antes de esta trilogía destacada de buenas actuaciones, había muchas dudas y pocas certezas respecto del funcionamiento del equipo, con variantes desde lo táctico que desconcertaban en algunos casos y que reflejaban los problemas que tenía Franco para encontrar el equipo que mejor se ajuste a lo que él pretendía como esquema de juego.

Fue la primera vez en la temporada que pudo sostener, medianamente, una formación. No sólo porque ayudaron los resultados, sino porque dejaron de lesionarse los jugadores. Franco pudo juntar a los de buen pie, como Llama, Guanca, Ledesma, Sperdutti y Alan Ruiz, cosa que antes resultaba imposible. Y el equipo cambió. Tuvo su mérito el entrenador, pero todo se dio recién en el final de la temporada cuando antes, durante el resto del año, si algo no se podía esperar era que todos estuvieran siempre disponibles y pudiesen jugar dos o tres partidos seguidos sin lesionarse. Primero por culpa de la mala preparación con Merlo y luego vaya a saber uno por qué.

Franco logró desatar la alegría que estuvo contenida todo el año por parte del hincha y lo metió en la Liguilla Pre Sudamericana. Dicen que ni siquiera hubo un premio por entrar en esta definición que le puede brindar —más inesperado todavía— la posibilidad de jugar otra copa internacional el año que viene. La pregunta ahora es: ¿qué se hace con Franco?

Cuando terminó el partido en Mendoza, el técnico, con la alegría a cuestas de haber conseguido el único objetivo que se había planteado (salvar a Colón del descenso), dijo: “Sé que la gente que me trajo se va, lo único que pido a los que vengan, es que me consideren”.

Hay un contrato vigente por medio año más, que posiblemente tenga un costo si es que se lo rescinde. Pero también es cierto que hay grupos políticos que pretenden llegar al gobierno del club y que han sido muy críticos de la situación deportiva, algo que también involucra y encierra al entrenador. Conclusión: sin temor a equivocarme, Franco no figuraba hasta este fin de semana en los planes de ninguno de los que quiere llegar a la dirigencia del club. Pero esto es fútbol. Y se sabe que la dinámica y la imprevisibilidad están a la orden del día.

Con el mismo puntaje cosechado por Franco y hasta con un partido menos disputado, a Javier López se lo cesanteó, casi “obligándolo” a renunciar. Con Franco al frente, la sensación que se tuvo es que hubo un solo dirigente (Sergio Villanueva) que lo “bancó” sin miramientos ni titubeos. Posiblemente sea injusto con alguno más, pero ninguno con la intensidad y convicción del secretario. En otras circunstancias, los números de Franco hubiesen precipitado una definición en su contra. Esta misma dirigencia lo hizo, cuando faltando cuatro fechas para terminar el torneo de ascenso y con el equipo metido entre los cinco primeros, precipitó la salida de Osella y la llegada de Merlo.

Una reacción espasmódica sería olvidarse de todo lo anterior y quedarse con la última imagen bajo el concepto de “encontró el equipo” o “los jugadores ahora lo entienden”, etcétera. La realidad es otra, incluso si se habla de los jugadores, porque 13 o 14 del actual plantel terminan su contrato, muchos de ellos se irán y otros generan muchas dudas en cuanto a su continuidad. Es decir, el plantel seguramente cambiará, deberán llegar caras nuevas para mejorar el nivel, sobre todo, y ya no será el mismo.

El árbol no puede ni debe dejar que se tape el bosque, poner todo en la coctelera, asumir errores propios y ajenos. El plantel que se armó fue un plantel mediocre, al cuál lo terminaron acomodando las llegadas de Alan Ruiz y Sperdutti. Franco tuvo algunos aciertos, como por ejemplo el de encontrarle el puesto a Guanca (ni delantero ni volante por izquierda, sino un volante interno volcado hacia la derecha) o esta idea que pareció inverosímil al principio (la de jugar con seis volantes y sin delanteros netos), pero que al final le terminó dando resultados. Hoy, en medio de la alegría, las acciones y el respaldo para Franco crecen. La pregunta es: ¿por cuánto tiempo o por cuántas derrotas los mantendrán?. Los resultados mandan, pero también es bueno decir que no es momento de reacciones espasmódicas por tres victorias al hilo, que ayudaron, que son oportunas y decisivas, pero que apenas sirvieron para maquillar un contexto general de una mediocre campaña.
 Tres posibles rivales
Colón puede perder hoy la posición 19 y quedar 20, en el caso de que Argentinos Juniors le gane a Temperley esta tarde. En ese caso, jugaría con Banfield, que es el equipo mejor clasificado de los que juegan la Liguilla Pre Sudamericana.
Hasta el cierre de nuestra edición y antes de los encuentros que cerrarán hoy la fecha 30 del torneo, Colón debe enfrentarse con Tigre. Pero también existe la posibilidad de que juegue con Quilmes. Para que eso se dé, Quilmes tiene que ganarle a Nueva Chicago esta tarde y Argentinos no debe hacerlo (o sea tiene que empatar o perder) con Temperley.

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