El delantero fue el autor material del triunfazo de Central frente a la narices exclusivas leprosas en la reciente edición del derby rosarino.
La Capital |
Se lo escucha relajado. Como si lo invadiera un estado de paz interior. Y no es para menos. Marco Ruben fue el autor material del triunfazo de Central frente a la narices exclusivas leprosas en la reciente edición del derby rosarino. El artillero hizo un paréntesis en su día de descanso para bucear por distintos temas relacionados con la vida deportiva y sentimental canalla con este medio. "Todavía sigo recibiendo muchísimos llamados y mensajes de felicitación. Es la repercusión misma que tiene triunfar en un clásico. Ganarlo y festejarlo es maravilloso", comenzó relatando el sanlorencino de manera espontánea y marcada alegría. "Hoy (ayer) me levanté temprano, a las 8.30. Eso sí, hice el mate y me quedé junto a mi esposa y bebé en la cama disfrutando por lo que conseguimos para todos los centralistas. Y esta noche (anoche) cenamos en la intimidad con la familia para redondear esta gran victoria. La verdad es que después de ganar algo así se siente algo hermoso dentro de uno. Sobre todo porque sabés que todos los hinchas y familiares están bien y muy felices". Con estas palabras, el goleador del torneo argentino hizo una descripción impecable de cómo fue el día después de haber protagonizado una tarde histórica para el pueblo auriazul en suelo rojinegro.
—¿La adrenalina te subió mucho antes de salir a jugar el clásico?
-Sí. Si bien en la semana previa uno sabe lo que se viene, la verdad es que tres días antes del partido se acentúa todo. Se suman los nervios, la ansiedad, la emoción por querer jugarlo. Sobre todo porque quería eso desde que regresé a Central. Estaba muy ansioso. Deseaba jugar y ganar. Lo conseguí y eso es incomparable.
—¿A un jugador de tu trayectoria le agarra aún cosquilleo por jugar estos partidos?
-Sí. Por lo menos a los que sentimos estos tipos de partidos nos agarra algo adentro que no se puede explicar. Hay un poco de todo. Nervios, cosquilleos, ansiedad y hasta alegría por llevar esta camiseta. Es que sabés que enfrente va estar Newell\'s. Por ejemplo, a mí todas esas cosas me sucedieron ayer (anteayer). Claro que de distinta manera que cuando tenía 18 o 20 años. Ahora lo tomo con un poco más de tranquilidad, fruto de la experiencia, pero con el sentimiento latente.
—¿El partido aportó lo suyo para que aumente la carga emocional?
-Ni hablar. Fue un partido muy duro, con mucho desgaste físico. Por suerte después vino el festejo y la alegría interminable. El hecho de cantar con los compañeros en la cancha y en el vestuario, luego ver a la familia en casa, que estaba feliz, también estuvo buenísimo. Estoy con toda la alegría que uno puede llevar en el corazón.
—¿Esa alegría que llevás en el corazón es porque sos hincha de Central y valorás más el triunfo porque sabés lo que representa ganarle a Newell\'s?
—Por supuesto que ese es un plus. Pero la persona que llega a Rosario Central, por más que pueda estar identificado con otra institución, toma como suyo a este club y se hace un poco hincha. Parece que hubiesen nacido acá y por eso también este es un momento especial que lo hace único en todo sentido.
—Desde afuera se vio que estaban confiados como esperando el momento para dar el golpe letal, ¿era porque sabían que podían ganarlo?
—Fuimos bastantes inteligentes. Dominamos en gran parte del partido, sea o no con pelota. Sabíamos que ellos no podían lastimarnos en cierto momento porque no estaban haciendo fuerza. Nos salió muy bien el planteo que hizo el Chacho (Coudet). Eso marcó el buen trabajo que hicimos en la semana.
—¿El hecho de que sólo estaba la gente de Newell’s potencia más este triunfo, ya que festejaron tu gol en soledad prácticamente?
—Puede ser. En realidad fue raro cuando hice el gol porque no tenía la gente de Central para festejarlo con ellos. El estadio estaba en silencio y sólo era nuestra locura celebrando en un pedacito de la cancha. Disfruté mucho ese momento también.
—¿Son conscientes de que van ilusionando cada vez más al hincha?
—Sí, y cada uno de los que integramos este plantel sabemos lo que sienten y la ilusión que tienen los hinchas. Pero nosotros también estamos ilusionados. Aunque mantenemos los pies sobre la tierra y sabemos que necesitamos pensar, trabajar y dejar todo en cada partido para poder llegar bien a los últimos cuatro encuentros del torneo, que son en los que habrá que jugarse todo sin poder ceder.

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