
Por Roxana Miguel, para TendenciasMagSí, estoy embarazada y desde que lo googleo para curiosear todo antes de que me pase a mí, o a nosotros. A partir del momento en que nos confirmaron la dulce espera, el buscador recibe cuantiosas preguntas al día, aunque ya conozca la respuesta que encontraré, hay un estándar de dudas que terminan, indefectiblemente, siendo googleadas. Aún más, al terminar la consulta con el obstetra o con los resultados de la estudios clínicos en mano, cada palabra desconocida desfila por el zócalo blanco con el cursor intermitente; ¿es necesario saberlo todo?
Pues claro que no, sin embargo, al tener acceso inmediato a una biblioteca de conceptos nuevos, gratis y sin más molestias que encender la computadora; casi ninguna puede evitar la tentación de consultar al gran sabio virtual. Como se que no soy la única futura madre que usa y abusa de Google, pues aquí les comparto una selección de nueve preguntas usuales que el buscador recibe de nuestra parte. Al leerlas, acaso se dibuje en tu rostro una sonrisa cómplice, pero es un ranking digno de revisar al menos para que sepamos que no somos ni tan obsesivas, ni tan curiosas; sino que se trata de un hábito que muchas de las madres primerizas compartimos: ¡Googleamos cada nuevo término y cada duda relacionada a nuestro embarazo!
Síntomas del embarazo: Seguramente descubrimos un retraso en el período, tenemos el turno con el profesional y aún así queremos comprobar que aquel síntoma, las náuseas y los antojos no son producto de nuestra imaginación. Google confirma nuestras sospechas.
Videos de ecografías en YouTube: Tenemos la cita con el ecógrafo, pero nos anticipamos para revisar contenido audiovisual y así saber cómo se ven los bebés según la semana de embarazo que vivimos. Confieso que he pasado largas horas mirando esas tiernas imágenes.
Aquellas fastidiosas náuseas: El obstetra nos indicó cómo superarlas pero la Web nos ofrece un sinfín de recetas caseras para evadirlas. Por ejemplo, gracias a Google descubrí que la manzana verde es un gran antídoto.
¿Qué estudios tengo que hacer?: Los profesionales indican estudios clínicos con denominaciones que nunca antes habíamos oído. Si hemos olvidado de preguntarles, allí está Google, allí Wikipedia, allí los sitios especializados en maternidad para traducir aquellas palabras difíciles, para pasar del rigor científico al lenguaje de todos los días.
¿Nena o nene?: Estamos ansiosas por comprar los primeros escarpines, la ropita y demás accesorios. Basta googlear con cierta pericia para encontrar cientos de tiendas que disponen productos para el nuevo integrante de la familia.
¿Cuál es la dieta indicada?: Hay que hacer una vida normal y si nos excedemos en el peso seguramente nos indicarán una dieta. Por las dudas, googleamos una de esas bien cargadas de proteínas y todo lo que le haga bien al bebé.
Palabreríos imposibles: Placenta, translucencia nucal, ductus venoso y otros tantos términos son rápidamente encontrados, con sus significado, incluso con explicaciones para los que no somos entendidos en la materia.
¿Qué tipo de parto es el recomendable?: Bajo el agua, en casa, en el hospital, programado, natural, por cesárea, hay varias opciones y Google despliega descripciones de todos ellos. Lo cierto es que el obstetra sabrá indicarnos lo adecuado para cada una.
¿Cómo educarlos? Con amor. Hasta las abuelas nos dicen que esto sale de nuestro corazón casi inconscientemente... Incluso así, buscamos tips y más tips para ser buenas madres, como si el gran buscador tuviera una respuesta para todo.
Por supuesto: La comodidad de googlear no debe interrumpir ni reemplazar de modo alguno las visitas al médico y muchas veces éstos terminan respondiendo por las dudas que nos quedan después de leer tantas páginas en Internet. La abundancia de información, sobre todo en este período, no siempre es un hábito positivo.
Aún así, la gran nube cuenta con un caudal importante de sitios informativos, pero para estar seguras un buen consejo es confirmar que la página que consultamos cuente con alguna auditoría médica que certifique la información que proporciona, además de vivir con felicidad esta experiencia que nos cambia minuto a minuto. Lo cierto es que la respuesta a esos cambios está en cada una, en los profesionales que acompañan el embarazo; y no en Google que se presenta como una válida herramienta complementaria, pero nunca como suplemento de un buen asesoramiento médico.
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