En Pompeya, las calles de tierra eran intransitables. En San Lorenzo hubo esquinas inundadas. Al mediodía, un fuerte chaparrón complicó la circulación en calles y avenida.
Una copiosa lluvia este lunes al mediodía inundó transitoriamente 25 de Mayo, bulevar y parte del macrocentro. Los autos circulaban casi a paso de hombre y la gente saltaba charcos con paraguas en mano y botas en pies. La lluvia es impredecible: una hora antes, sólo habían llovido 50 milímetros en tres días, y no había problemas de gravedad. Pero al mediodía, el panorama amenazó con cambiar, y el clima seguirá inestable hasta mañana.
En la ciudad, la lluvia caída desde el sábado, alcanzaba ya los 72 milímetros en promedio, según los pluviómetros del municipio. El sábado cayeron sólo 1,25 milímetros, pero el domingo llovió todo el día, con baja intensidad: unos 34,75 milímetros. No hubo precipitaciones bruscas en poco tiempo: el agua viene cayendo a ritmo cansino, más para el fastidio que para la preocupación seria.
Habrá que seguir los movimientos del cielo y, sobre todo, del Salado. Todo seguiría dentro de lo razonable de un registro pluvial no tan alto, siempre y cuando el cielo no se enoje y derrame sobre esta ciudad “plato” mucha agua de golpe. Habrá que poner atención a los pluviómetros en las próximas horas.
Por los barrios
A media mañana habían caído 50 milímetros en tres días. Ese registro no generó problemas en los puntos donde habitualmente los hay tras precipitaciones intensas: la circulación vehicular era normal en avenidas neurálgicas como Zuviría, Peñaloza o Gorriti y Blas Parera, al norte. No hubo anegamientos.
Sí aparecieron dificultades hacia adentro de los barrios del norte, en aquellos donde la postal urbana muta en casas humildes y calles de tierra. Allí había zonas intransitables: charcos y pozos, desagües tapados y saturados, zanjones con yuyos altos, vecinos detrás de los portones (la mayoría enrejados) mirando con alerta los movimientos amenazantes de las nubes.
Los mismo en el suroeste, como barrio Chalet. Y en San Lorenzo, en las intersecciones de San José y Entre Ríos (a dos cuadras de donde se está terminando el desagüe homónimo), y en Amenábar y San José, el agua llegaba casi el nivel del cordón.
Los Gurisitos
En el comedor comunitario Los Gurisitos, en Pompeya, Yolanda Gómez hablaba apresurada. Había que preparar la comida para los casi 300 comensales que llegarían al mediodía. Eran las 10 y una niña de rostro triste ya se había sentado a esperar, bajo la penumbra de un rincón. El hambre no conoce de horarios.
“A los vecinos no les entró el agua a las casas. Pero los desagües están tapados, fijate afuera”, dijo Yolanda a El Litoral. La calle Matheu era una cinta de fango y basura. “La gente en estos días se queda en sus casas. Se encierra, por la inseguridad, ¿viste? Acá estamos desesperados. Los robos no dan tregua”, dijo casi resignada.
En la zona aledaña, la panorámica era la misma: calles de tierra intransitables, desagües y zanjas bloqueadas por la basura y yuyos. Un perro roñoso se lamía el barro de las patas, mientras la lluvia caía sobre él. Y él, como si nada.
Cruzando Centenario y hacia Chalet y San Lorenzo, las calles eran transitables excepto por dos esquinas: San José y Entre Ríos y San José y Amenábar. Allí, el agua bordeaba los cordones de las veredas. Pero no mucho más. Víctor Álvarez y José Santussi trabajaban en su taller de metalurgia: “Hasta ahora no hubo problemas mayores”, coincidieron los herreros. Y siguieron con sus manos ásperas y sucias entre los hierros.
El río Salado creció fuerte en San Justo
Con el diluvio del fin de semana en el centro norte de la provincia, la altura del río Salado en San Justo subió 3,25 metros y alcanzó los 8,5 metros, según los datos de la Red de Alerta del Río Salado que monitorean los técnicos del Ministerio de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente de la provincia.
En diálogo con El Litoral, Marcos Escajadillo, secretario de Protección Civil de la provincia, explicó que los técnicos del Ministerio de Aguas aseguran que en la cuenca del río hay capacidad para amortiguar esta crecida y que no genere dificultades en Santa Fe y Santo Tomé. “Pero a partir de ahora habrá que monitorear muy de cerca el río, porque estas lluvias saturaron la cuenca y se pronostica que en abril pueden continuar las precipitaciones importantes”, advirtió el funcionario.
79,25 milímetros
Es la precipitación acumulada en el centro de la ciudad, según el municipio, desde el sábado a la noche hasta este mediodía. En otras zonas del área metropolitana, oscila entre los 65 milímetros y los 75 milímetros.
En la ciudad, la lluvia caída desde el sábado, alcanzaba ya los 72 milímetros en promedio, según los pluviómetros del municipio. El sábado cayeron sólo 1,25 milímetros, pero el domingo llovió todo el día, con baja intensidad: unos 34,75 milímetros. No hubo precipitaciones bruscas en poco tiempo: el agua viene cayendo a ritmo cansino, más para el fastidio que para la preocupación seria.
Habrá que seguir los movimientos del cielo y, sobre todo, del Salado. Todo seguiría dentro de lo razonable de un registro pluvial no tan alto, siempre y cuando el cielo no se enoje y derrame sobre esta ciudad “plato” mucha agua de golpe. Habrá que poner atención a los pluviómetros en las próximas horas.
Por los barrios
A media mañana habían caído 50 milímetros en tres días. Ese registro no generó problemas en los puntos donde habitualmente los hay tras precipitaciones intensas: la circulación vehicular era normal en avenidas neurálgicas como Zuviría, Peñaloza o Gorriti y Blas Parera, al norte. No hubo anegamientos.
Sí aparecieron dificultades hacia adentro de los barrios del norte, en aquellos donde la postal urbana muta en casas humildes y calles de tierra. Allí había zonas intransitables: charcos y pozos, desagües tapados y saturados, zanjones con yuyos altos, vecinos detrás de los portones (la mayoría enrejados) mirando con alerta los movimientos amenazantes de las nubes.
Los mismo en el suroeste, como barrio Chalet. Y en San Lorenzo, en las intersecciones de San José y Entre Ríos (a dos cuadras de donde se está terminando el desagüe homónimo), y en Amenábar y San José, el agua llegaba casi el nivel del cordón.
Los Gurisitos
En el comedor comunitario Los Gurisitos, en Pompeya, Yolanda Gómez hablaba apresurada. Había que preparar la comida para los casi 300 comensales que llegarían al mediodía. Eran las 10 y una niña de rostro triste ya se había sentado a esperar, bajo la penumbra de un rincón. El hambre no conoce de horarios.
“A los vecinos no les entró el agua a las casas. Pero los desagües están tapados, fijate afuera”, dijo Yolanda a El Litoral. La calle Matheu era una cinta de fango y basura. “La gente en estos días se queda en sus casas. Se encierra, por la inseguridad, ¿viste? Acá estamos desesperados. Los robos no dan tregua”, dijo casi resignada.
En la zona aledaña, la panorámica era la misma: calles de tierra intransitables, desagües y zanjas bloqueadas por la basura y yuyos. Un perro roñoso se lamía el barro de las patas, mientras la lluvia caía sobre él. Y él, como si nada.
Cruzando Centenario y hacia Chalet y San Lorenzo, las calles eran transitables excepto por dos esquinas: San José y Entre Ríos y San José y Amenábar. Allí, el agua bordeaba los cordones de las veredas. Pero no mucho más. Víctor Álvarez y José Santussi trabajaban en su taller de metalurgia: “Hasta ahora no hubo problemas mayores”, coincidieron los herreros. Y siguieron con sus manos ásperas y sucias entre los hierros.
El río Salado creció fuerte en San Justo
Con el diluvio del fin de semana en el centro norte de la provincia, la altura del río Salado en San Justo subió 3,25 metros y alcanzó los 8,5 metros, según los datos de la Red de Alerta del Río Salado que monitorean los técnicos del Ministerio de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente de la provincia.
En diálogo con El Litoral, Marcos Escajadillo, secretario de Protección Civil de la provincia, explicó que los técnicos del Ministerio de Aguas aseguran que en la cuenca del río hay capacidad para amortiguar esta crecida y que no genere dificultades en Santa Fe y Santo Tomé. “Pero a partir de ahora habrá que monitorear muy de cerca el río, porque estas lluvias saturaron la cuenca y se pronostica que en abril pueden continuar las precipitaciones importantes”, advirtió el funcionario.
79,25 milímetros
Es la precipitación acumulada en el centro de la ciudad, según el municipio, desde el sábado a la noche hasta este mediodía. En otras zonas del área metropolitana, oscila entre los 65 milímetros y los 75 milímetros.
EL LITORAL.


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