Lo cierto es que un informe del Departamento de Estado sobre el tráfico de drogas a nivel mundial dio cuenta de la situación en el país y remarcó, entre varias cosas, que la Argentina sigue siendo "un país de tránsito", pero que "existe una creciente producción de cocaína". Además, aseguró que hay "retrasos judiciales que continúan complicando los procesamientos" contra narcotraficantes.
El documento también precisó que el "paco" –hecho a base de cocaína– es "un problema particular entre los pobres" y que su fácil acceso supone que la producción local de esa droga está creciendo en la Argentina, aunque aún de una manera "pequeña". Destacó además que, si bien la marihuana es la droga más consumida, la cocaína es la principal causante de que muchos argentinos busquen ayuda en centros de rehabilitación. El mismo informe sostiene que gran parte de la sociedad argentina "cree que los crímenes relacionados con el tráfico de drogas están creciendo".
El Departamento de Estado dijo también que, pese a que la Argentina trabajó para mejorar sus esfuerzos en la lucha contra este flagelo el año pasado, la "implementación de reformas operacionales fue gradual". Además, hace un llamamiento a que el Gobierno dedique más recursos para mejorar la pelea contra las drogas y, así, "abordar adecuadamente este desafío".
En el apartado sobre la Argentina, asegura que la mayoría de la cocaína que transita por ese país es exportada a Europa y critica que el Gobierno no haya publicado estadísticas anuales de la incautación de cocaína desde 2010, ya que "sugiere que los números de 2013 son superiores a los de 2011 y 2012".
Los funcionarios argentinos –dijo el Departamento de Estado– estiman que el consumo anual de cocaína abarca el 0,9 por ciento de la población, pero que hay una "creciente preocupación sobre el uso de drogas sintéticas y del 'paco' en los jóvenes. Remarcó que hay denuncias de corrupción que involucran a las autoridades gubernamentales y que son investigadas tanto por la prensa como por parte de la Justicia. "Durante 2013, funcionarios argentinos acusaron a varios miembros de las fuerzas de seguridad de estar involucrados en el tráfico de estupefacientes", reza el informe.
Aconseja "mejorar la cooperación con socios internacionales" y menciona la necesidad de reforzar la detección del tráfico de drogas en la frontera norte por medio de radares. Además, llama a las autoridades a impulsar la eficiencia de la Justicia en las investigaciones.
La vulnerabilidad del sistema financiero allana el terreno para el lavado de dinero y el terrorismo
El informe plantea una preocupación de que "el lavado de dinero relacionado con el narcotráfico, la corrupción, el contrabando y la evasión de impuestos ocurre a través del sistema financiero", cuya vulnerabilidad expone al país al riesgo del financiamiento del terrorismo".
Asimismo, sostiene que muchas de estas operaciones en la Argentina se concretan a través de transacciones a paraísos fiscales y que "el uso generalizado de efectivo (incluyendo dólares norteamericanos) en la economía deja a la Argentina vulnerable al lavado de dinero".
En su informe, el Departamento de Estado precisa que las operaciones más frecuentes en el sector no financiero implican movimientos realizados "a través de abogados, contadores, estructuras corporativas y el sector inmobiliario" hacia los denominados "centros offshore" o paraísos fiscales.
Dio cuenta de que el país tiene una larga historia de fuga de capitales y evasión fiscal. "Tradicionalmente, la Argentina tiene una economía con fuertes vínculos a la moneda estadounidense. Muchos argentinos prefieren mantener sus ahorros en dólares o en activos en esa divisa, como cobertura contra la inflación y la devaluación del peso, algo que ocurre comúnmente en ese país", añadió el documento.
Resalta que el cepo cambiario aplicado por el Gobierno creó un "floreciente mercado negro de dólares, valorizando la moneda en un 50 por ciento más que la tasa oficial".
"Los argentinos tienen miles de millones de dólares fuera del sistema financiero formal, en destinos offshore o en el país, muchos de ellos legítimamente ganados, pero no declarados al fisco". La estimación del tamaño de la economía informal varia del 25% al 40%, dice el informe. Esto supone una porción importante de la economía que está fuera del control gubernamental.

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