martes, 24 de diciembre de 2013

SANTA FE: A centímetros de una tragedia-BALACERA EN NUEVA POMPEYA

Comerciantes que atendían sus respectivos negocios ayer por la tarde, en la esquina de avenida Gorriti y Dr. Zavalla, quedaron en medio de un tiroteo entre delincuentes. Varios proyectiles pegaron muy cerca de ellos

El Litoral.


Un tiroteo entre delincuentes que se produjo ayer por la tarde en las calles de barrio Nueva Pompeya no terminó con víctimas inocentes por casualidad. Muchos transeúntes y varios comerciantes fueron testigos de la balacera, que se desencadenó en pleno día.
El incidente se registró cerca de las 18.30 en el cruce de avenida Gorriti con calle Dr. Zavalla, en la zona norte de la ciudad. Dos automóviles que venían por la avenida a gran velocidad (con cuatro ocupantes cada uno) en dirección oeste-este llegaron hasta ese punto. El vehículo que iba adelante, un VW Senda de color blanco, dobló en Zavalla hacia el sur y frenó diez metros después. El que lo perseguía, un Fiat Palio o un Renault Clio gris, siguió de largo y paró casi en la esquina. “Bajate y tirale”, se escuchó. Y uno de los muchachos descendió del auto y abrió fuego con una pistola de grueso calibre.
En esas esquinas enfrentadas se encuentran una verdulería y una casa de venta de electrodomésticos. En ese momento, los propietarios estaban sentados en sus respectivas veredas, muy relajados. No se dieron cuenta de lo que pasaba, hasta que fue demasiado tarde. Hasta que quedaron en medio de una lluvia de balas.

Marquitos, el verdulero, descansaba en un sillón, recostado contra un cartel de ofertas especiales que fue agujereado por dos proyectiles. “Sentí la frenada, los gritos y en seguida las detonaciones. Sólo atiné a tirarme cuerpo a tierra, mientras la chica que trabaja conmigo salía corriendo desesperada para otro lado”, relató el comerciante.
Simultáneamente, cruzando la calle, estaban los dueños de la casa de electrodomésticos. “Hablábamos y tomábamos mates”, recordó Romina esta mañana.
“Mi marido, Marcelo, -agregó- estaba arrodillado sobre un sillón de jardín, apoyado sobre el respaldo, dando la espalda a la calle. También estaban mis suegros. Fue todo muy rápido. Vimos las maniobras de los autos e inmediatamente empezaron los tiros. Uno dio en el medio del sillón en el que estaba Marcelo, la bala casi lo rozó. Todavía no me explico cómo no le pegó. Otra dio en uno de los vidrios del local, una tercera en el cordón de la vereda, una cuarta impactó en nuestro automóvil que estaba estacionado y una quinta en un cartel”.
Tanto Marquitos como Romina remarcaron que en sus comercios generalmente se encuentran sus pequeños hijos, pero afortunadamente en el momento de la balacera no estaba presente ninguno de ellos. “Podía haber ocurrido una tragedia”, coincidieron.
Aparentemente, el enfrentamiento entre las bandas siguió en las calles interiores de Nueva Pompeya.
Minutos más tarde, ante el pedido de auxilio, llegaron a la escena patrulleros de distintas reparticiones y peritos de la Policía Científica que tomaron fotografías y recogieron pistas en el lugar.

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