De acuerdo a los informes, David Joy, por entonces representante de la embajada británica en Buenos Aires, se contactó con su colega chileno Raul Schmidt para discutir la crisis con Argentina, antes de escribir un memorando secreto el 5 de marzo de 1982.
En ese intercambio, Schmidt le dijo a Joy que las disputas de soberanía de Argentina con Chile y Gran Bretaña surgían de la intención de Buenos Aires de contar con un puerto en el sur.
"La tesis de Schmidt se basa esencialmente en la necesidad de la Marina argentina de contar con un puerto estratégico más al sur y protegido que el que posee actualmente, Puerto Belgrano", destaca uno de los documentos.
"La opción obvia de Ushuaia no es satisfactoria desde el punto de vista de la seguridad debido a que está bajo constante vigilancia chilena", agregó.
El documento indicó que "los argentinos están, según Schmidt, desesperados para contar con otro puerto seguro más al sur, un objetivo que podría ser satisfecho al tener acceso a las islas al sur del Beagle o las Falklands (Malvinas)".
"En este contexto, él cree que las disputas de soberanía están vinculadas", continuó el memorando.
Según informó el diario The Times, el 15 de marzo de 1982 el reporte "A Common Burden with Chile?" (¿Un problema común con Chile?) fue recibido y distribuido por Colin Bright, a cargo del área Sudamérica de la cancillería británica (Foreign Office),como también por otros altos funcionarios británicos.
El diario explicó que al reporte original se le agregaron notas que sugerían que Gran Bretaña "estaba abierta" a la idea de negociar un acuerdo para la creación de una base naval argentina en las Malvinas, dos semanas antes de la guerra.
Una de las notas escritas a mano leía: "Estamos de acuerdo que los intereses argentinos en la seguridad del Atlántico Sur forma parte de su deseo de obtener la soberanía de las islas. Pero es sólo una pequeña parte. Después de todo, si todo lo que quieren es una base naval, nosotros fácilmente podríamos acomodarlos".
Otra nota, con distinta letra, indicaba: "Podríamos acomodar fácilmente a los argentinos en un puerto? Porque este es el tipo de ideas que deberíamos tener en mente si se retoman las negociaciones".
De acuerdo al Times, estas revelaciones dan credibilidad a quienes argumentaron que el Foreign Office no tenía interés en las islas y quería "apaciguar" a la Argentina.
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