martes, 5 de junio de 2012

Con una reunión “informal” buscaban destrabar el conflicto en Naranpol

Después de incumplir con el acuerdo de reapertura de la fábrica y el pago de 5.000 pesos por trabajador, el nuevo dueño de Productora Alimentaria SA, Carlos de los Santos, solicitó una reunión con los funcionarios del Ministerio de Trabajo y los abogados del gremio que representan a los trabajadores de la empresa para intentar destrabar el conflicto. Se haría en Rosario.

De concretarse, la reunión iba a desarrollarse en Rosario, pero no en las dependencias de la delegación del Ministerio de Trabajo ya que el ministro y los funcionarios que llevan el caso querían que fuese lo más “informal” posible.

El principal escollo para que se concretara esta “minicumbre” -al cierre de la edición- era la negativa de los dirigentes gremiales de no concurrir a la reunión a pedido de De los Santos. Éste pretendía sentar a la mesa a los funcionarios del Ministerio de Trabajo y a los abogados del Sutiaga, pero excluir al secretario general, Amílcar Romero, que se negó a aceptarla y mandó a decir que iba a concurrir de todas maneras.

Según los distintos actores de la historia, que ayer cruzaron comunicaciones telefónicas durante todo el día, Carlos de los Santos dijo que no cumplió con su compromiso de reabrir la planta porque no quiere que ingresen a la empresa un grupo de 10 empleados entre los que estarían los que estuvieron más activos en el conflicto que ya lleva más de un año.

Pero éstos ya se habían comprometido la semana pasada a no ingresar hasta tanto no se resuelva su situación justamente para evitar ser usados como excusas.

Esta mañana, el ministro de Trabajo de la provincia, Julio Genesini admitió haber tomado contacto con todas las partes involucradas y ratificó su compromiso de hacer todas las gestiones posibles para superar el conflicto y que la fabrica vuelva a producir.

De acuerdo con el convenio firmado el pasado 14 de mayo, la semana pasada los trabajadores deberían haber cobrado una suma de dinero y ayer la planta debería haber vuelto a producir. Pero nada de esto ocurrió. “Estamos muy enojados por esta situación. Hicimos todo lo posible para que la empresa vuelva a trabajar, garantizamos la paz social, pero ahora nos encontramos con que los nuevos dueños no cumplen con lo firmado. ¿Por que vamos a creerle de ahora en más?”,se preguntó el secretario general del gremio.

Esta mañana, los trabajadores de la empresa -más preocupados que nunca- volvieron a reunirse en la sede de la fabrica en el norte de la ciudad, donde instalaron una carpa y aguardaban novedades sobre la marcha de las negociaciones.

Todos se manifestaron preocupados y escépticos con respecto al futuro de la empresa y de sus puestos de trabajo

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