martes, 20 de diciembre de 2011

SANTA FE/“En ese momento había que salir a pelear por la comida”

Rubén Sala, coordinador nacional del movimiento territorial Liberación, dijo que siempre lucharon por trabajo digno, pero que en 2001 los objetivos cambiaron por la situación económica. “El 19 de diciembre estuvimos en la plaza de Mayo de Santa Fe. Y el 20 estuvimos frente a los supermercados que había en el norte de la ciudad organizándonos con los compañeros de esa zona para poder retirar comida”, recordó Rubén Sala, coordinador del movimiento territorial Liberación.
               
“En ese momento había que salir a pelear por la comida”
 
“Nosotros veníamos de una larga lucha en Santa Fe y varios lugares del país. Por primera vez los desocupados se organizaban y hacían piquetes”, le dijo a Diario UNO y acotó: “Los primeros cortes en Santa Fe fueron en 1997 que los hicimos desde los Desocupados en Lucha. Luego se sumaron varias organizaciones. Veníamos con un auge en la lucha y con las expectativas que no eran sólo de los desocupados, sino de un gran sector de la sociedad que decía «Que se vayan todos». Ése era nuestra gran expectativa”.

—¿Por qué se llegó a la situación que se vivió el 19 y 20 de diciembre?
—El 19 llegamos con una cantidad de cuestiones que se venían pidiendo tanto en Santa Fe como en el resto del país, que tenían que ver con la cuestión económica asfixiante que se vivía. Muchísima gente no tenía para comer, no sólo porque no tenía plata, sino porque no se conseguían alimentos. A eso se sumó que a mucha gente le habían quedado retenidos sus ahorros en el banco y una gran situación de desigualdad. Así se llegó al 19 y 20 cuando en Santa Fe hubo piquetes y algunos saqueos.

—¿Cómo recuerda esos saqueos?
—A diferencia de otras grandes ciudades, acá los saqueos fueron planificados, no fueron tan espontáneos. Hubo organizaciones que iban a los supermercados, se paraban en la vereda de enfrente y, en algunos casos, se conseguían alimentos. A veces el gobierno salía a paliar la situación, pero no tuvimos los grandes saqueos que se produjeron en otros lugares del país. Al no ser tan espontáneos, la gente ya estaba preparada para ir y solicitar, iba a pedir lo que hacía falta y no hubo tanta represión como en otras ciudades.

—¿Cómo vivió la organización de la que usted participaba esos momentos tan difíciles?
—Nosotros éramos, en ese momento, el Movimiento de Desocupados en Lucha de Santa Rosa de Lima. Si bien nuestra idea siempre fue luchar por el trabajo genuino, en ese momento había que pelear por lo que sea, por la comida, por organizarnos para ver cómo comprábamos alimentos. Ésa fue otra gran experiencia. Hicimos grupos precooperativos donde hicimos compras comunitarias, comprábamos a los grandes abastecedores del mercado o directamente a las quintas. Los productos de almacén los adquiríamos en los mayoristas ya que entre todos los vecinos del barrio hacíamos las compras a precio mayorista y luego lo dividíamos. Ese diciembre nos encuentra en medio de todo eso pero, además, con la particularidad que nosotros teníamos una organización grande en número de compañeros y grande en la experiencia. Veníamos de varios años de organizarnos en cuadrillas de trabajo para hacer cosas en el barrio. Hicimos 4.000 metros de veredas en el barrio, 250 pozos negros. Por lo tanto, nuestro grupo salía por la comida, pero también por el objetivo político que era, en ese momento, el «Que se vayan todos».

—Las organizaciones sociales y barriales en ese momento hicieron de contención a muchos vecinos, ¿cómo fue ese proceso donde necesitados contenían a necesitados?
—Eso es cierto. Y muchas veces la contención no era sólo económica. Nosotros aprendimos mucho de los piquetes, porque no eran sólo conseguir la comida. Sino también, eso hacía a la cuestión de la organización. Aprendimos que había muchos vecinos que sentían que no servían para nada y que, a partir de participar en un piquete, comenzaba a crecer la dignidad y la moral de ese vecino. Aunque no se consiga nada, el vecino que ve que puede reclamar, que puede exigir e inclusive el hecho de impedir la circulación en una ruta o en una calle y estar dentro de una organización, no siempre es malo. Para nosotros eso es bueno. El piquete es una herramienta de lucha, que no es la única ni la ideal. Pero para nosotros, el piquete fue y sigue siendo una herramienta de lucha.

—A 10 años de esas jornadas, ¿qué mirada tiene usted sobre los hechos políticos de diciembre de 2001?, ¿qué cambió?
—La mirada sobre los hechos es que cuando pasa lo del 19 y 20 y asume (Eduardo) Duhalde la Presidencia, para nosotros fue una gran decepción. Eso tenemos que decirlo. Porque peleábamos para tener un gobierno mejor y nos salió Duhalde. Por lo tanto, el «Que se vayan Todos», nos quedó un poco frustrado. No sólo que se quedaron todos, sino que también trajeron a su familia. En los hechos concretos fue así. Nos produjo una gran incertidumbre. Porque tuvimos tanta lucha y tanta organización para después terminar en eso. Ésa fue una de las cosas. Después, cuando empezamos a ver algunas de las medidas económicas de este Gobierno Nacional, nosotros empezamos a ver que algunas de las cosas por las que peleábamos en ese momento se empezaron a hacer realidad. Por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo, la jubilación para los compañeros que no habían aportado y otras cosas que se fueron dando. Que creemos que no son las ideales ni son por las que peleábamos. Son muchas más y en algunos casos hace falta recorrer mucho camino para llegar a tener lo que pedía la gente y por lo que muchos dieron la vida en ese 19 y 20 de diciembre.

—¿Qué pensó cuando renunció De la Rúa?
—Parecía mentira que la gente sea capaz de sacar un gobierno. Fue inédito. Pero también fue una gran desilusión, porque si bien uno no lo votó y no apuesta por esos gobiernos, en la gente queda igual una desilusión. Porque uno espera que los que son votados representen a los intereses populares. Pero en la mayoría de los casos no fue así.

—¿Hay algo positivo que haya dejado ese diciembre trágico?
—Ver que se podían juntar diferentes sectores de la sociedad como eran los del corralito con los piqueteros. Estuvimos juntos en la calle. Nos juntó el espanto, pero quedó demostrado que se podían juntar diferentes sectores de la sociedad. Por otra parte, hubo una enseñanza no sólo para nosotros, sino también para todos los gobiernos y partidos políticos: siempre hay que cumplir con lo que se promete, y hay veces que el pueblo se puede organizar para sacar a un gobierno. Ésa es una gran enseñanza para todos

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